Estados Unidos volvió a ubicar a Colombia en la lista de países descertificados en la lucha contra las drogas, pese a la cercanía política entre el presidente Abelardo de la Espriella y Donald Trump. La decisión fue adoptada por Washington en el marco de la evaluación anual que ese país realiza sobre los esfuerzos de sus aliados en materia de narcotráfico, según reseña el portal colombia.as.com.
La certificación es un mecanismo de la política exterior de Estados Unidos que evalúa cada año si los países cooperan de manera efectiva en la lucha contra el tráfico de drogas. Cuando un país es descertificado, puede enfrentar restricciones en cooperación, ayuda financiera y acceso a ciertos programas. Colombia ha ocupado un lugar central en esa lista por ser uno de los mayores productores de cocaína del mundo.
Según el análisis publicado por colombia.as.com, el gobierno colombiano no logró acreditar ante Washington los avances concretos que esperaba el Departamento de Estado. El medio señala que la descertificación responde a criterios técnicos, como metas de erradicación de cultivos, reducción de producción y resultados en interdicción, y no a afinidades políticas entre mandatarios.
La relación personal entre De La Espriella y Trump ha sido motivo de expectativa en distintos sectores, dado que ambos mandatarios han expresado públicamente su sintonía en temas de seguridad y comercio. Sin embargo, las decisiones sobre certificación y descertificación son tomadas por el Congreso de Estados Unidos con base en informes del Departamento de Estado, lo que limita el peso de los acercamientos bilaterales.
Otro factor que habría pesado, según la nota de colombia.as.com, es la persistente siembra de hoja de coca en zonas rurales del país. A pesar de los programas de sustitución de cultivos y las operaciones de erradicación, los reportes internacionales siguen mostrando niveles altos de producción cocalera, lo que mantiene la preocupación de la comunidad internacional.
La descertificación también se vincula a la capacidad del Estado colombiano para perseguir las organizaciones dedicadas al narcotráfico y para llevar a cabo extradiciones efectivas. En ese terreno, las autoridades colombianas han mantenido cifras importantes de capturas y envíos de extraditados a Estados Unidos, pero los resultados globales no alcanzaron, según la fuente, para revertir la decisión.
Para los ciudadanos colombianos, una descertificación prolongada puede traducirse en menor cooperación internacional, condicionamientos a la ayuda bilateral y un impacto negativo sobre la imagen del país en escenarios de inversión y comercio. Sectores como el agrícola y el de seguridad suelen verse afectados de forma directa por estas decisiones.
Queda por ver si en los próximos meses el gobierno de De La Espriella adopta nuevas medidas que conduzcan a un cambio de evaluación por parte de Estados Unidos. Hasta entonces, Colombia permanece en el grupo de países que no certificaron su lucha antidrogas, una situación que arrastra implicaciones diplomáticas, económicas y de seguridad.
