En las últimas 48 horas, las fuerzas de seguridad colombianas ejecutaron una serie de operativos contra grupos ilegales en distintos puntos del país, según reportó NTN24 en un resumen titulado "Macro Operativos en Colombia". El medio documenta acciones enmarcadas en el arranque del gobierno del presidente Abelardo de la Espriella.
El analista Juan Serrano, entrevistado por NTN24, planteó que el ELN amplió su presencia territorial durante la administración anterior. Esa expansión se habría dado en zonas donde la guerrilla mantiene actividades de finanzas ilegales, extorsión y control poblacional.
Colombia arrastra más de seis décadas de conflicto armado interno. En ese tiempo se han consolidado grupos guerrilleros, paramilitares y organizaciones criminales que disputan rutas de narcotráfico y rentas ilegales. El ELN, nacido en 1964, es la guerrilla activa más antigua del continente y opera en más de una decena de departamentos.
Los operativos recientes se producen en un momento sensible para la política de seguridad. El nuevo gobierno recibió un país con desafíos pendientes en regiones como Catatumbo, Arauca, Chocó y sur de Bolívar, donde persisten enfrentamientos entre grupos armados y la fuerza pública, además de amenazas a líderes sociales y excombatientes.
Las fuerzas militares y la Policía Nacional concentran sus capacidades en operaciones ofensivas contra el ELN, las disidencias de las antiguas FARC y el Clan del Golfo, entre otros. Las acciones reportadas por NTN24 incluyen capturas, decomisos e incautaciones de material de intendencia y comunicaciones.
Para la ciudadanía, el impacto se mide en la recuperación de la movilidad en corredores afectados, la reducción de extorsiones a comerciantes y transportadores, y la protección de comunidades rurales históricamente presionadas por los armados. También implica desafíos en zonas urbanas donde las estructuras criminales se adaptan a la presión estatal con nuevas modalidades.
El gobierno de De la Espriella ha reiterado en distintas declaraciones que la seguridad será prioridad de su administración. Sectores políticos y analistas piden resultados medibles en reducción de homicidios, masacres y secuestro, y en el debilitamiento verificable de las estructuras ilegales.
Sobre el ELN, el proceso de diálogo con esa guerrilla atraviesa una de sus peores crisis tras la ruptura de la mesa en 2024 por el Gobierno de Gustavo Petro. La guerrilla endureció sus acciones y elevó los secuestros, lo que cambió la correlación de fuerzas en las regiones donde tiene influencia.
Queda por verse si los operativos anunciados se sostienen en el tiempo y se traducen en cifras concretas de capturas, reducciones de área y desarticulación de redes. La presión militar por sí sola no ha detenido la expansión de estos grupos en el pasado, según antecedentes históricos del conflicto colombiano.
La fuente citada por NTN24, Juan Serrano, es analista en temas de seguridad y ha participado en distintos espacios sobre el conflicto armado. Su lectura coincide con informes de organizaciones como Indepaz, Human Rights Watch y la Fundación Ideas para la Paz, que han documentado la presencia territorial del ELN en los últimos años.
