La representante a la Cámara María Fernanda Carrascal, del Pacto Histórico, sostuvo que la salida de Ricardo Valencia de la dirección del Dane configura un intento del Gobierno por restringir el acceso a datos oficiales. En sus declaraciones, recogidas por Infobae, la legisladora afirmó que “nos quieren dejar sin información”, una frase que resume su denuncia pública.
Carrascal vinculó la salida de Valencia con la defensa de las cifras de pobreza y desempleo registradas durante el período 2022-2026. Según la congresista, esos indicadores fueron objeto de cuestionamientos que, en su lectura, responden más a motivaciones ideológicas que a reparos técnicos sobre la metodología de medición.
El Dane es la entidad oficial encargada de producir las estadísticas demográficas, sociales y económicas del país, entre ellas las tasas de desempleo, pobreza monetaria, inflación y Producto Interno Bruto. La Dirección de la entidad suele cambiar con cada administración, aunque la continuidad técnica y la transparencia de los datos han sido temas recurrentes en el debate público colombiano.
Las declaraciones de Carrascal se inscriben en una tensión política de fondo sobre quién controla la información oficial y cómo se interpreta. Para sectores de la oposición, las cifras del Dane en el período 2022-2026 reflejaron logros sociales que el nuevo gobierno busca desdibujar. Para el Gobierno, el relevo en la dirección responde a una decisión administrativa dentro del giro político que vivió el país con el cambio de mandato.
La salida de un director del Dane suele abrir debates sobre la independencia técnica de la entidad. Las mediciones de pobreza y desempleo tienen efectos directos en el diseño de políticas públicas, en la asignación de recursos del Presupuesto General de la Nación y en la evaluación que hacen organismos internacionales sobre la situación social del país.
Para la ciudadanía, el episodio revive una preocupación práctica: que las series estadísticas mantengan continuidad y comparabilidad entre administraciones. Las familias, los analistas y los periodistas dependen de esos datos para entender la evolución del costo de vida, del mercado laboral y de las condiciones de vida en las regiones.
El Gobierno, por su parte, no había respondido al cierre de esta nota a las acusaciones de Carrascal. Queda por verse si la nueva dirección del Dane anuncia cambios en la publicación de estadísticas, revisiones metodológicas o mantiene los calendarios de divulgación que venían aplicándose hasta la fecha de la salida de Valencia.
El caso deja sobre la mesa una pregunta más amplia: cómo se garantiza que los datos oficiales, sin importar el signo del gobierno de turno, sigan siendo accesibles, comparables y verificables por la opinión pública.
