La congresista Mafe Carrascal dirigió cuestionamientos al alcalde de Bogotá luego de que el funcionario distrital expresara su respaldo al presidente Abelardo de la Espriella. Según la legisladora, esa actitud resulta contradictoria con los intereses de la capital y calificó el apoyo como una postura sumisa frente al Gobierno nacional, según registró Infobae.
Carrascal también cuestionó el sentido político de la descentralización que impulsa el nuevo gobierno. A su juicio, el discurso de sacar el poder de Bogotá pierde consistencia si, al mismo tiempo, se crea una figura nacional para vigilar decisiones sobre la capital. Esa figura, señaló, concentraría funciones que hoy están en manos de las autoridades distritales.
El debate se inscribe en una tensión de larga data entre el Gobierno nacional y las administraciones locales por el manejo de recursos y competencias. Bogotá, como distrito capital, concentra buena parte de la población, la economía formal y la estructura institucional del país, por lo que cualquier modificación en el reparto de funciones suele generar reacciones en distintos sectores políticos.
Desde la óptica de la congresista, la relación entre el Ejecutivo y las ciudades debe basarse en la cooperación y no en la subordinación. Por eso pidió al alcalde fijar una posición más firme frente a temas sensibles para la ciudad, como la seguridad, la movilidad y la inversión social, y no ceder ante decisiones que, a su parecer, afectan la autonomía territorial.
El cruce de declaraciones ocurre en un momento sensible para la agenda de descentralización. El Gobierno nacional ha planteado que las decisiones sobre el ordenamiento territorial requieren coordinación con las regiones, pero distintos actores han pedido claridad sobre los mecanismos de participación ciudadana y los recursos que se asignarán a cada entidad.
La postura del alcalde de respaldar al presidente abrió una grieta con sectores de la oposición en el Concejo y en el Congreso. Para algunos concejales, la capital necesita interlocutores que defiendan su presupuesto y sus proyectos ante la Nación, mientras que para otros el respaldo presidencial facilita la articulación de obras y programas conjuntos.
Carrascal insistió en que la defensa de Bogotá no puede pasar por la obediencia política. En sus declaraciones recogidas por Infobae, pidió que el distrito construya una agenda propia y la negocie con el Gobierno nacional sin condiciones que comprometan los intereses de los bogotanos.
Por ahora, la controversia se mueve en el terreno de las declaraciones. No se han anunciado acciones oficiales desde el Congreso ni desde la Alcaldía. Queda pendiente si el tema escala a una discusión formal sobre las competencias entre la Nación y el distrito, y si el Gobierno nacional precisa el alcance de la figura de vigilancia mencionada por la congresista.
