El pastor Miguel Arrázola, fundador de la iglesia Ríos de Vida con sede en Cartagena, fue designado como nuevo embajador de Colombia en El Salvador, según informó El Tiempo. Arrázola es una de las figuras religiosas con mayor influencia en esa ciudad y se ha convertido en un aliado cercano del presidente Abelardo De la Espriella desde la campaña que llevó a este último a la Casa de Nariño.
La relación entre ambos se hizo visible durante la campaña presidencial, cuando Arrázola acompañó públicamente al entonces candidato en distintos escenarios del Caribe colombiano. El pastor, conocido por su postura contraria a los acuerdos políticos con grupos armados en instancias anteriores, promovió activamente la opción del 'No' en los procesos de negociación con organizaciones ilegales. Esa misma línea crítica marcó su distancia con sectores que, en otros momentos, respaldaron diálogos de paz.
Según la fuente, Arrázola ha descrito al presidente De la Espriella como un enviado de Dios, una expresión que ha generado reacciones en distintos sectores políticos y religiosos del país. La cercanía entre un líder espiritual con influencia electoral en la costa Caribe y el jefe de Estado abre interrogantes sobre el papel de los actores religiosos en la composición del gabinete y del cuerpo diplomático del nuevo gobierno.
El nombramiento como embajador en El Salvador representa el salto de un pastor con base social en Cartagena hacia un cargo de representación internacional. La embajada en San Salvador es una de las misiones diplomáticas con las que Colombia mantiene relación bilateral en Centroamérica, una región relevante por temas migratorios, comerciales y de seguridad regional.
La iglesia Ríos de Vida, fundada por Arrázola, se ha consolidado como una de las congregaciones con mayor número de fieles en Cartagena. Su influencia trasciende lo religioso y se extiende a espacios de opinión pública en la costa Caribe, lo que le ha permitido a su fundador acumular capital político propio, al margen de los partidos tradicionales.
La designación ocurre en las primeras semanas de la administración de De la Espriella, periodo en el que el gobierno ha tenido que conformar su equipo ministerial y diplomático. Los nombramientos en el servicio exterior colombiano requieren, en su mayoría, el paso por el Senado cuando se trata de ascensos o de algunos cargos específicos, por lo que el nombre de Arrázola podría llegar a esa corporación en las próximas semanas.
La noticia abre el debate sobre los criterios que el nuevo gobierno ha usado para elegir a sus representantes en el exterior. Sectores de oposición han cuestionado, en otras oportunidades, el perfil de embajadores nombrados por afinidad política o religiosa, mientras que defensores de la medida sostienen que el Ejecutivo tiene la potestad de elegir a sus representantes diplomáticos.
Por ahora, el nuevo embajador no se ha pronunciado de manera oficial sobre los temas prioritarios de la agenda bilateral con El Salvador, que incluye asuntos comerciales, cooperación en seguridad y atención a flujos migratorios. Queda por verse cómo se traduce la cercanía personal con el presidente en la línea política que seguirá la embajada en San Salvador.
