Miguel Gómez, quien fue anunciado como el próximo ministro de Hacienda del gobierno de Abelardo de la Espriella, confirmó que el ajuste fiscal será una de las primeras medidas que dará a conocer el nuevo Ejecutivo. La información fue divulgada por el diario Portafolio, que tituló la declaración como un anuncio de recorte por 20 billones de pesos y un listado de tres prioridades para el Ministerio de Hacienda.
El Ministerio de Hacienda es la cartera encargada de formular y ejecutar la política económica y fiscal del país. Entre sus funciones están la preparación del presupuesto nacional, la administración de la deuda pública y la coordinación de la política tributaria con el Congreso. Un anuncio de recorte de ese tamaño, anunciado antes de la posesión, marca la hoja de ruta que el nuevo gobierno quiere dejar clara desde el primer día.
En el contexto reciente, el país venía discutiendo el cumplimiento de la regla fiscal y los efectos de la pandemia y la inflación sobre las cuentas públicas. El gasto público, las transferencias y el servicio de la deuda han sido temas centrales del debate económico en los últimos años. Por eso, un ajuste de 20 billones de pesos se ubica en el rango de las decisiones fiscales de alto impacto, según recogió Portafolio.
Según el extracto, Gómez reveló tres prioridades del Ministerio de Hacienda. Aunque el resumen periodístico no detalla cuáles son, el hecho de que estas se anuncien junto al recorte sugiere que la austeridad se combinará con un enfoque específico de gestión. Portafolio será la fuente para conocer el contenido completo de esas prioridades.
La medida, en caso de confirmarse, afectaría a distintos sectores. Los recortes fiscales suelen revisarse en rubros como inversión pública, subsidios, gasto de funcionamiento y proyectos de infraestructura. La forma final del ajuste dependerá del decreto o del proyecto de ley que presente el gobierno entrante, una vez asuma el cargo.
En el plano institucional, el anuncio llega cuando el país se prepara para el empalme entre el gobierno saliente y el entrante. El empalme ministerial es el espacio donde se revisan cifras, contratos y compromisos para garantizar la continuidad del Estado. Una declaración de esta magnitud anticipa que la transición económica será vigilada con atención por mercados, calificadoras de riesgo y organismos de control.
Para los ciudadanos, el efecto de un ajuste de esa dimensión depende de dónde se concentre. Si recae en inversión, puede traducirse en menores obras o demoras en programas. Si recae en subsidios, podría impactar programas sociales. Si se enfoca en gastos de funcionamiento, el cambio sería más administrativo. El nuevo gobierno tendrá que precisar ese detalle en las próximas semanas.
La reacción del Congreso y de los gremios será clave. Cualquier modificación importante al presupuesto nacional requiere, en varios casos, trámite legislativo o decretos con aval del Ministerio de Hacienda. Por eso, el anuncio de Gómez se convierte en una señal política, además de económica, sobre el rumbo fiscal del cuatrienio que inicia.
Queda pendiente conocer los detalles de las tres prioridades anunciadas por Gómez, la composición exacta del recorte y los plazos de implementación. También se espera la reacción de mercados y analistas una vez el nuevo gobierno entregue el Plan Financiero y, más adelante, el proyecto de presupuesto para la próxima vigencia.
