El diario español El País publicó un reportaje titulado 'Militares retirados e iglesias evangélicas: las bases organizadas del ultraderechista Abelardo de la Espriella'. El artículo se centra en cómo se ha estructurado el respaldo social y político del candidato a la presidencia de Colombia para las elecciones de 2026, según se lee en el extracto de la nota.
De acuerdo con el medio, la campaña de Abelardo de la Espriella ha otorgado protagonismo desde sus inicios a oficiales de las Fuerzas Militares en condición de retiro, caracterizados en la nota como antipetristas. Este sector de retirados ha encontrado en la candidatura un espacio para expresar su rechazo al gobierno de Gustavo Petro y a los proyectos que, según su lectura, han debilitado la disciplina y la cadena de mando en las Fuerzas Armadas durante el actual periodo.
El reportaje también identifica a las iglesias evangélicas como el otro pilar organizativo de la campaña. Pastores y feligreses de estas congregaciones participan activamente en reuniones, marchas y actividades proselitistas en distintas ciudades del país. La publicación subraya que el candidato ha sumado a su causa a activistas que se oponen al aborto y promueven agendas de defensa de valores tradicionales, un eje que conecta con buena parte del electorado evangélico colombiano.
Colombia tiene una tradición de voto evangélico consolidado, especialmente en regiones como el Caribe, el suroccidente y los Llanos Orientales. Las iglesias de esta denominación han ganado influencia electoral desde las elecciones de 2018 y 2022, cuando sus comunidades se movilizaron en torno a propuestas conservadoras en materia de familia y bioética. El reportaje de El País se inscribe en esta línea de análisis al resaltar el papel de los pastores como organizadores territoriales.
Por el lado militar, el vínculo entre oficiales en retiro y candidatos de derecha no es nuevo en la historia política colombiana. Sectores de las Fuerzas Armadas han mantenido una presencia activa en la vida pública a través de asociaciones, columnas de opinión y pronunciamientos sobre seguridad y orden público. En esta campaña, la nota indica que esos grupos han encontrado en Abelardo de la Espriella un vehículo para difundir sus posiciones frente al gobierno de Petro.
El extracto también resalta que la campaña del candidato ha dado relevancia a oficiales y activistas desde el principio. Esta decisión marca un perfil ideológico claro: combina un discurso de mano firme en seguridad con una agenda de valores conservadores en lo social. Los dos ejes se complementan para atraer tanto a votantes preocupados por el orden público como a comunidades religiosas movilizadas en torno a temas morales.
Para la ciudadanía, el reportaje plantea preguntas sobre el peso de estos dos sectores en la estrategia electoral. Las Fuerzas Militares en retiro pueden aportar estructura, vocería y respaldo simbólico entre votantes que desconfían del actual gobierno. Las iglesias evangélicas, por su parte, aportan capacidad de convocatoria territorial, redes de comunicación y un electorado que suele votar de manera cohesionada.
En lo institucional, el artículo periodístico describe una alianza entre grupos que hasta ahora habían operado por separado. Si esa articulación se mantiene hasta las elecciones, podría convertirse en un factor relevante en la disputa por la presidencia, en un país donde las campañas suelen depender de maquinarias organizadas para llegar a los votantes de a pie en municipios y corregimientos.
La nota de El País deja abierta la pregunta sobre cómo se traducirá ese respaldo en votos el día de la elección. También queda por verse si los militares retirados y los pastores evangélicos lograrán mantener la unidad detrás de la candidatura o si surgirán tensiones internas. El extracto no resuelve estos interrogantes y se limita a describir la arquitectura de apoyo al candidato.
Por ahora, lo que el reportaje documenta es un patrón: una campaña que desde el arranque apostó por dos sectores con fuerte arraigo territorial y con discursos definidos frente al gobierno de Petro. Esa estrategia ya muestra resultados en convocatoria y visibilidad. El impacto final se medirá en las urnas.
