En una entrevista con la revista Semana, el ministro de Defensa reveló que el presidente Abelardo De La Esprilla lo llama hasta de madrugada para seguir el curso de los bombardeos y las operaciones militares que adelantan las Fuerzas Armadas. El jefe de la cartera aseguró que el contacto es directo y permanente, incluso en horarios fuera de la jornada habitual de trabajo.
Según el testimonio recogido por Semana, el presidente no solo pregunta por el avance de las operaciones, sino que también se ha comunicado con los familiares de los uniformados asesinados en cumplimiento del deber. Este gesto fue destacado por el ministro como una señal de cercanía con las tropas y con los hogares que pierden a sus integrantes en el servicio.
El Ministerio de Defensa es la cartera encargada de dirigir y coordinar la fuerza pública en Colombia, integrada por las Fuerzas Militares y la Policía Nacional. Su titular actúa como enlace entre el comando militar y la Casa de Nariño, y reporta al presidente sobre los operativos en curso, las bajas registradas y los resultados obtenidos en territorio.
Las llamadas nocturnas se producen en un contexto de operativos sostenidos contra estructuras armadas ilegales que operan en distintas regiones del país. El seguimiento presidencial al detalle sugiere un nivel de involucramiento directo en la toma de decisiones de seguridad que va más allá de los reportes formales que suelen presentarse en los consejos de seguridad.
Para los ciudadanos, este tipo de coordinación entre la Casa de Nariño y el Ministerio de Defensa tiene implicaciones directas. Las operaciones militares afectan la seguridad cotidiana en zonas rurales y urbanas, y las decisiones que se adoptan en esas llamadas pueden traducirse en acciones sobre el terreno con impacto en comunidades, soldados y líderes locales.
El contacto con los familiares de uniformados caídos añade un componente humano a la gestión de la seguridad. En Colombia, donde las Fuerzas Armadas han registrado bajas en combates contra grupos armados y organizaciones criminales, el acompañamiento presidencial a las familias ha sido históricamente un tema sensible tanto para la opinión pública como para la institucionalidad militar.
La revelación también abre interrogantes sobre el estilo de gobierno del presidente De La Esprilla en materia de seguridad. Un seguimiento minuto a minuto puede reflejar un mando cercano o una desconfianza en los reportes que llegan por los canales regulares, aunque el ministro lo presenta como una expresión de compromiso personal con la fuerza pública.
Por ahora, Semana no detalla qué operaciones específicas motivaron las llamadas nocturnas ni en qué regiones del país se concentran los bombardeos mencionados. Tampoco se precisan fechas ni cifras de los uniformados contactados. Queda por ver si el Ministerio de Defensa ampliará la información en próximos pronunciamientos oficiales.
