El ministro de Hacienda, Germán Ávila, informó que el Gobierno saliente radicará un nuevo proyecto de reforma tributaria orientado a recoger 21,8 billones de pesos en 2027, según reportó el diario El Heraldo. La iniciativa se conoce en la fase final del actual periodo presidencial, cuando el Congreso entra en su último tramo de sesiones ordinarias.
Ávila sostuvo que la próxima administración recibirá una situación fiscal compleja, razón por la que considera urgente dejar aprobados instrumentos de recaudo que comiencen a aplicarse el año siguiente. La advertencia coincide con las recientes discusiones sobre el cumplimiento de la regla fiscal y el crecimiento de la deuda pública interna.
La reforma busca, de acuerdo con lo expuesto por el ministro, fortalecer los ingresos del Estado para financiar gasto social y atender obligaciones presupuestales. En los últimos años, los proyectos tributarios han incluido modificaciones al impuesto sobre la renta, al IVA y a gravámenes sectoriales como el de bebidas azucaradas y plásticos de un solo uso.
El contexto es relevante porque la última reforma tributaria aprobada en Colombia, la Ley 2277 de 2022, dejó vigentes varios tributos temporales cuyo reparto vence en los próximos años. Por eso, una nueva iniciativa apunta tanto a reordenar la estructura actual como a cerrar el hueco que dejarán esos impuestos transitorios.
Para los ciudadanos, una reforma de esta magnitud implica posibles cambios en la declaración de renta, en los precios de bienes y servicios gravados y en las cargas de empresas formales. El recaudo adicional puede traducirse en mayor disponibilidad para programas sociales, pero también en presiones inflacionarias si se trasladan a consumidores.
En el plano político, la propuesta llega cuando se define el empalme con el equipo económico del presidente Abelardo de la Espriella. El nuevo Gobierno tendrá que decidir si avala el texto tal como quede en el Congreso, lo modifica o lo retira. Esa decisión marcará la primera señal de la administración entrante sobre su estrategia fiscal.
Ávila defendió además los resultados económicos del Gobierno saliente y pidió que la reforma se evalúe en función del cierre de las cuentas públicas. Sectores gremiales y analistas han reclamado en las últimas semanas mayor detalle sobre el impacto distributivo del proyecto y sobre las familias que resultarían más afectadas.
Queda pendiente conocer el texto definitivo del proyecto, su exposición de motivos y el cronograma de debates en comisiones y plenarias. El Congreso tendrá poco tiempo antes del cierre de sesiones, lo que abre la posibilidad de que la iniciativa se discuta en sesiones extraordinarias o deba retomarse el año siguiente.
La nueva reforma se suma, así, a la lista de debates que el país deberá encarar en materia de impuestos, gasto y deuda. Su trámite y eventual aprobación definirán parte de la hoja de ruta económica del primer año del Gobierno de Abelardo de la Espriella.
