El Ministerio de Educación puso en marcha lo que denominó un plan de choque para responder a los daños que el terremoto de magnitud 7,4 causó en la red escolar del país. La medida fue confirmada por fuentes de la cartera, citadas por Infobae, y busca atender la emergencia en los planteles donde estudian cientos de miles de estudiantes.
De acuerdo con el reporte oficial, 811 colegios quedaron completamente colapsados a causa del movimiento telúrico. A esa cifra se suma un número mayor de instituciones educativas que presentan daños estructurales de diversa consideración, aunque las autoridades todavía están consolidando el censo total de afectaciones.
La ministra y su equipo señalaron que se gestionaron recursos para intervenir de manera inmediata en los planteles más críticos. La estrategia contempla, según lo informado, la evaluación técnica de cada sede, la habilitación de espacios alternos para las clases y la reconstrucción de los edificios que quedaron inhabitables.
El Ministerio de Educación recordó que la infraestructura escolar es una de las líneas más sensibles en la respuesta institucional luego de un desastre natural, porque concentra población durante varias horas al día. Por eso, añadió la cartera, la continuidad de las clases depende tanto de la seguridad estructural como de la capacidad de reubicar temporalmente a los estudiantes.
En la zona afectada por el terremoto, miles de alumnos quedaron sin sede educativa en pleno calendario escolar. El Ministerio indicó que trabaja con las secretarías de educación regionales para verificar las condiciones de cada institución antes de permitir el retorno a las aulas o definir una reubicación.
La declaración de la cartera se da en un contexto de emergencia nacional por el movimiento telúrico, que también ha generado afectaciones en viviendas, vías y otros servicios públicos. El Gobierno nacional prepara medidas complementarias para atender a las comunidades damnificadas, según los anuncios oficiales recogidos por Infobae.
Organismos de socorro y autoridades locales vienen realizando censos en las zonas escolares para establecer el inventario de daños y priorizar las intervenciones. Hasta ahora, los datos oficiales disponibles se concentran en el número de colegios colapsados y en la necesidad de recursos para iniciar las obras de reconstrucción.
El plan contempla, además, el acompañamiento psicosocial a la comunidad educativa afectada, un componente que suele incluirse en la atención de emergencias escolares por el impacto emocional que sufren los estudiantes tras un evento de esta magnitud. La cartera no entregó aún detalles sobre el cronograma de ejecución ni sobre las regiones priorizadas.
Queda pendiente conocer el reporte consolidado de daños en los miles de planteles con afectaciones estructurales, el presupuesto total destinado al plan y la fecha estimada para la reconstrucción de los 811 colegios colapsados. La continuidad del calendario escolar dependerá de la velocidad con la que se ejecuten estas intervenciones.
