El ministro de Defensa, Jorge Mora, entregó detalles de las operaciones que la fuerza pública adelanta en Santa Marta tras una retaliación atribuida al grupo armado Los Pachenca. Según el jefe de cartera, las acciones buscan responder al ataque y restablecer las condiciones de seguridad en la zona afectada.
Mora calificó la retaliación como un acto “cobarde y desesperado” y aseguró que el Gobierno nacional no se doblegará. Con esa declaración, el Ministerio buscó fijar la posición oficial del Estado frente a lo ocurrido y descartar cualquier posibilidad de negociación bajo presión.
Los Pachenca es una estructura armada que opera en el norte de Colombia y que en distintos momentos ha sido señalada de mantener control sobre economías ilegales en la región Caribe. Sus acciones suelen afectar a la población civil de los municipios donde hacen presencia.
La ciudad de Santa Marta, capital del Magdalena, es uno de los principales destinos turísticos del país y concentra un volumen importante de actividad portuaria y comercial. Cualquier alteración del orden público en la ciudad tiene repercusiones directas sobre el turismo, el comercio local y la movilidad de los habitantes.
Las operaciones de la fuerza pública en zonas urbanas y periurbanas requieren coordinación con la alcaldía y la Gobernación del Magdalena. El despliegue anunciado por el ministro apunta a reforzar la presencia militar y policial en los puntos donde se registraron los hechos.
Desde el Ministerio se insistió en que las operaciones continuarán hasta que se logren los objetivos planteados. La cartera de Defensa no entregó en esta oportunidad cifras de capturas, bajas o afectaciones materiales, datos que suelen comunicarse en los partes oficiales posteriores.
La situación preocupa a los gremios turísticos y comerciales de Santa Marta, que han pedido en reiteradas ocasiones estrategias sostenidas de seguridad. Para los habitantes de barrios históricamente vulnerables a la presencia de grupos armados, el despliegue de tropas genera expectativas, pero también dudas sobre su duración.
En las reacciones políticas, distintos sectores han reclamado acciones estructurales contra los grupos que delinquen en la región y no solo respuestas reactivas. El debate sobre la política de seguridad en el Caribe colombiano queda nuevamente sobre la mesa tras este episodio.
Queda pendiente conocer el parte oficial con el balance de la operación, así como las medidas de protección para la población civil y los eventuais procesos de judicialización de los responsables de la retaliación.
