El Ministerio del Trabajo expidió un acto administrativo para dejar sin efecto un grupo de circulares emitidas en el gobierno anterior, según reportó Portafolio.co. La cartera argumentó que esos documentos presentaban defectos que no podían subsanarse mediante aclaraciones posteriores, por lo que la salida más ordenada era su derogatoria expresa.
Las circulares, emitidas en su mayoría por la administración de Gustavo Petro, habían sido utilizadas como insumo para sancionar a empresas en el marco de las visitas de inspección laboral. Sectores del empresariado habían cuestionado que esos lineamientos se aplicaran como si tuvieran fuerza normativa, sin pasar por el trámite de un decreto o una resolución con estudios técnicos previos.
El debate de fondo gira alrededor del alcance de las circulares ministeriales. En Colombia, este tipo de documentos sirven para precisar criterios técnicos y orientar a los inspectores, pero no tienen carácter reglatorio. Cuando se usan para imponer sanciones, las empresas afectadas suelen alegar vulneración del debido proceso y del principio de legalidad.
Para el Ministerio del Trabajo, la decisión busca devolver coherencia al ordenamiento laboral y blindar los procedimientos sancionatorios. La derogatoria deja sin piso administrativo las investigaciones que se hayan apoyado exclusivamente en esas circulares, aunque no anula de manera automática los actos administrativos ya expedidos, los cuales pueden ser objeto de recursos ante la jurisdicción contencioso-administrativa.
La medida también tiene un componente político. Durante el gobierno Petro, el diálogo entre el Ministerio del Trabajo y agremiaciones como la ANDI, Fenalco o la SAC fue tenso y estuvo marcado por reuniones fracasadas y señalamientos cruzados sobre el alcance de la reforma laboral y los decretos que la desarrollaron. La derogatoria de estas circulares se inscribe en ese proceso de revisión de las líneas de la administración anterior.
Para los trabajadores, el efecto práctico de la decisión depende de cómo se traduzca en la operación diaria de las inspecciones. Si las circulares derogadas fijaban criterios para verificar el pago de horas extras, la tercerización o la jornada laboral, su salida podría reabrir discusiones sobre la protección efectiva de derechos laborales que ya estaban en discusión en los tribunales.
El Ministerio del Trabajo no anunció, en la información recogida por Portafolio.co, un cronograma para expedir nuevos lineamientos que reemplacen los derogados. Tampoco se conoció si habrá una audiencia pública o mesas técnicas con sindicatos y empleadores antes de retomar la materia, lo que deja abierto el calendario regulatorio para los próximos meses.
En lo inmediato, los abogados laboralistas recomiendan a las empresas revisar los expedientes de inspección abiertos en los últimos años y evaluar si las circulares derogadas fueron citadas como fundamento principal de sanciones o liquidaciones. Si fue así, existen bases para solicitar la nulidad de esos actos ante el Consejo de Estado o los jueces administrativos competentes.
La decisión marca un giro en la política de inspección del Ministerio del Trabajo y reordena la relación entre la cartera, los empresarios y los trabajadores. Lo que sigue es observar si el nuevo equipo ministerial expide una regulación sustitutiva, si mantiene vacíos normativos por un tiempo prolongado o si prefiere abrir un proceso participativo antes de llenar esos espacios.
