El presidente Gustavo Petro calificó como una "grosería máxima" la propuesta del presidente electo Abelardo de De la Espriella de mover la embajada de Colombia en Israel a Jerusalén. La declaración se produjo después de la reunión sostenida en Washington entre el canciller designado por De la Espriella, Omar Bula, y el ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Gideon Sa'ar, según informó Caracol Radio.
El traslado de una embajada a Jerusalén es un tema sensible en la diplomacia internacional. Varios países mantienen sus sedes diplomáticas en Tel Aviv y solo algunos han reconocido a Jerusalén como capital de Israel, una decisión que históricamente genera tensiones con Palestina y con parte de la comunidad internacional. La posición tradicional de Colombia, como la de la mayoría de naciones latinoamericanas, ha sido ubicar la embajada en Tel Aviv.
La reunión entre Bula y Sa'ar marca uno de los primeros contactos formales entre el equipo designado por el presidente electo y un gobierno extranjero. Omar Bula, quien asumiría como canciller en el gobierno de De la Espriella, se reunió con el jefe de la diplomacia israelí en lo que parece ser una aproximación bilateral antes del cambio de mando. Los detalles específicos del encuentro no fueron ampliados por las partes.
La respuesta de Petro se conoce en un momento en el que Colombia atraviesa una transición presidencial. De la Espriella ganó las elecciones y se prepara para asumir el poder, mientras que el gobierno actual de Petro se encuentra en su etapa final. Las declaraciones cruzadas sobre política exterior reflejan las diferencias que ambos mandatarios han expresado sobre el manejo de las relaciones internacionales del país.
Para la ciudadanía, el debate sobre la sede de la embajada tiene implicaciones en la política exterior y en las relaciones comerciales y de cooperación con países de Medio Oriente. Colombia mantiene relaciones diplomáticas tanto con Israel como con Palestina, y cualquier modificación en la ubicación de la sede diplomática podría afectar esos vínculos, según han señalado analistas de relaciones internacionales consultados en otras ocasiones.
La postura de Petro, quien rechazó de manera pública y directa la iniciativa, contrasta con la señal de apertura que dio el equipo entrante al sostener reuniones con funcionarios israelíes. Esta diferencia de criterios se suma a otros intercambios entre el gobierno saliente y el electo sobre temas de política exterior en las últimas semanas.
El gobierno de De la Espriella aún no ha emitido una comunicación oficial detallada sobre el contenido completo de la reunión en Washington ni sobre los planes concretos en materia de relaciones con Israel. Se espera que en los próximos días el equipo designado por el presidente electo amplíe la información sobre los temas tratados con el canciller Sa'ar.
Por ahora, el traslado de la embajada permanece como una propuesta que divide al gobierno saliente y al entrante. La decisión final dependerá del nuevo gobierno, una vez De la Espriella asuma la presidencia, aunque el rechazo expresado por Petro marca una posición clara del actual Ejecutivo frente al tema.
