El anuncio fue realizado por el ministro de Defensa designado del gobierno de Abelardo de la Espriella, según reportó La Nación. La propuesta consiste en revivir el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), una unidad de la Policía Nacional encargada del control de multitudes en escenarios de protesta y alteración del orden público.
El Esmad fue creado en 1999 dentro de la Policía Nacional y, a lo largo de más de dos décadas, se convirtió en uno de los cuerpos más visibles durante las jornadas de manifestación en Colombia. Su papel ha sido objeto de debate recurrente entre quienes defienden su uso para restablecer el orden y quienes cuestionan los métodos empleados durante operativos de control de disturbios.
La decisión de revivir esta unidad se conoce en un momento en el que el país atraviesa un proceso de transición hacia el nuevo gobierno encabezado por Abelardo de la Espriella. El presidente electo ha enfocado parte de su discurso en torno a la necesidad de fortalecer las capacidades del Estado para responder a escenarios de seguridad y convivencia ciudadana.
Sectores políticos cercanos al gobierno electo han respaldado la medida argumentando que el Esmad cumple una función específica dentro de la estructura policial y que su restablecimiento responde a la necesidad de contar con protocolos claros para el manejo de disturbios. También han señalado la importancia de que la unidad opere con apego a los estándares internacionales de uso de la fuerza.
Organizaciones de derechos humanos y voces de la oposición han expresado preocupaciones frente al anuncio. Estos sectores han solicitado que cualquier reactivación del escuadrón venga acompañada de mecanismos de supervisión, rendición de cuentas y protocolos de actuación que eviten excesos en el uso de la fuerza durante las protestas.
La noticia provocó reacciones en redes sociales y en distintos espacios de opinión, donde se reactivó el debate sobre el equilibrio entre el derecho a la protesta, garantizado en la Constitución, y la facultad del Estado para mantener el orden público. Analistas consultados por distintos medios han planteado la necesidad de revisar los manuales de procedimiento del escuadrón.
El Ministerio de Defensa designado deberá precisar en las próximas semanas el alcance de la propuesta, los recursos destinados y la línea de mando bajo la cual operaría nuevamente la unidad. También se esperan definiciones sobre los criterios de selección, formación y supervisión de los integrantes del escuadrón.
En el contexto regional, varios países de América Latina cuentan con unidades antimotines con características similares, aunque con marcos regulatorios distintos. El caso colombiano ha sido seguido de cerca por organizaciones internacionales que observan el comportamiento de las fuerzas de seguridad durante las manifestaciones públicas.
Queda pendiente conocer la posición oficial del Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo y la propia Policía Nacional frente al anuncio. También se aguarda la reacción de los gremios, las centrales obreras y los movimientos estudiantiles, históricamente activos en las jornadas de protesta donde el Esmad suele intervenir.
Por ahora, la propuesta de revivir el Esmad marca uno de los primeros puntos de la agenda de seguridad del gobierno entrante y deja instalada una discusión que seguramente continuará en el Congreso y en los distintos escenarios de deliberación pública durante las próximas semanas.
