El gobierno entrante de Abelardo de la Espriella confirmó que suprimirá la Consejería de Paz y otras dependencias de la Casa de Nariño. El anuncio lo hizo el propio presidente electo, al argumentar que esos cargos funcionaban como cuotas burocráticas para pagar favores políticos, según reportó Caracol Radio.
Entre las dependencias que se eliminan figura la Consejería de Paz, un organismo del más alto nivel en la estructura presidencial colombiano, encargado de coordinar con la sociedad civil, los territorios y la cooperación internacional las políticas relacionadas con la búsqueda de la paz y la atención a las víctimas del conflicto armado.
De la Espriella fue enfático al señalar que en su administración no habrá “procesos de falsa paz”. Con esa frase, el presidente electo marcó distancia tanto de las políticas de paz de gobiernos anteriores como de eventuales acercamientos con grupos armados al margen de la ley.
El nuevo gobernante también se refirió a los llamados “corbatas”, término coloquial con el que se conoce en la política colombiana a los altos cargos del Ejecutivo sin funciones técnicas claras, usualmente asignados como recompensa a aliados o financiadores de campañas. Según De la Espriella, esos nombramientos serán cosa del pasado en la Casa de Nariño.
La decisión implicará una reforma en la estructura orgánica de la Presidencia de la República. La Consejería de Paz, al ser una dependencia del despacho presidencial, requiere ajustes administrativos para suprimirla o fusionarla con otra entidad, lo que deberá formalizarse mediante decreto una vez iniciado el nuevo periodo de gobierno.
Para las organizaciones de víctimas y los sectores que trabajan en construcción de paz, la eliminación de una consejería específica puede generar incertidumbre sobre quién asumirá las funciones de articulación con las regiones y con los procesos de diálogo que se adelanten en el país.
La medida se inscribe en un mensaje más amplio del gobierno entrante sobre austeridad y recorte del tamaño del Estado. Al eliminar dependencias, la administración de De la Espriella busca, según sus propias palabras, concentrar los recursos del Estado en funciones prioritarias y evitar el gasto en cargos de carácter político.
Por ahora, el equipo de empalme del presidente electo trabaja en el detalle de las dependencias que se suprimirán y en la transición de los funcionarios que ocupan esos cargos. También se evalúa qué funciones pasarán a otras entidades del orden nacional y cuáles quedarán a cargo directo de la oficina presidencial.
Queda pendiente conocer el decreto de estructura que formalizará los cambios, el cronograma de transición y las reacciones de las entidades territoriales y de las plataformas de víctimas, que suelen ser veedoras del diseño institucional para la paz en Colombia.
