En una intervención ante Asobancaria, el viceministro Restrepo lanzó una consigna directa: “no más presupuestos falsos”. Sus palabras apuntan a la forma como se han construido las cuentas públicas en los últimos años y marcan la línea de lo que sería un eventual gobierno de Abelardo de la Espriella.
Según el extracto de 360 Radio, Restrepo cuestionó los cálculos fiscales heredados y anunció que la nueva administración presentaría un presupuesto construido con cifras reales. La declaración se dio en un foro con el sector financiero, uno de los gremios con mayor capacidad de presión sobre la política económica del país.
Asobancaria agrupa a los principales bancos comerciales de Colombia. Sus eventos reúnen a directivos, analistas y funcionarios del Estado para discutir crédito, ahorro y, especialmente, el rumbo de la economía. Que el viceministro llevara este mensaje a esa tribuna sugiere que el gobierno busca respaldo del sistema financiero para su propuesta.
La crítica a los “presupuestos falsos” se refiere a una práctica que varios analistas han señalado en años recientes: incluir en el Presupuesto General de la Nación ingresos que no se materializan, lo que obliga a posteriori a hacer recortes, bloqueos presupuestales o decretos de urgencia. Esa metodología infló el gasto y dejó sin financiación políticas clave.
Al proponer basar el presupuesto en “cifras reales”, la administración entrante busca, en principio, cerrar la brecha entre lo que se anuncia y lo que efectivamente se recauda. Para los ciudadanos, la diferencia entre un cálculo serio y uno inflado se traduce en servicios públicos que se sostienen o en promesas que se quedan a medias.
La reacción de Asobancaria no se conoció en el extracto consultado. Sin embargo, el sistema financiero suele pedir disciplina fiscal y reglas claras, por lo que un giro hacia cifras verificables podría encontrar eco entre los bancos, siempre que venga acompañado de una reforma tributaria que respalde los ingresos.
Para un país que arrastra un déficit persistente y una deuda pública en aumento, el anuncio abre interrogantes sobre cómo se financiarán programas sociales, inversión en infraestructura y el funcionamiento del Estado. La promesa de transparencia presupuestal exige, como paso siguiente, una metodología pública de cálculo y un cronograma de transición.
Por ahora, el viceministro dejó el mensaje central: el gobierno de De la Espriella buscará que cada peso del presupuesto corresponda a un ingreso cierto. El debate sobre cómo hacerlo apenas comienza, pero la señal política ya está dada ante uno de los gremios más influyentes de Colombia.
