La senadora Paloma Valencia manifestó públicamente que no recibió invitación a la ceremonia de posesión del presidente Abelardo De la Espriella. Según sus propias palabras, recogidas en el título de la noticia, ella y otros asistentes habituales a esos actos quedaron por fuera de la lista.
Valencia agregó que son varios los excluidos del convite oficial, aunque no entregó nombres concretos en el extracto disponible. La denuncia pública abre un flanco de tensión política en el arranque del nuevo gobierno, pues muestra fisuras entre el Ejecutivo y sectores del Congreso que esperaban hacer parte de la jornada solemne.
El hecho ocurre en un contexto sensible: las posesiones presidenciales en Colombia suelen reunir a los expresidentes, los miembros de las altas cortes, los jefes de los partidos políticos y los legisladores de las comisiones constitucionales. La ausencia de una figura con peso en el Senado, como Paloma Valencia, no pasa desapercibida en la opinión pública.
En paralelo, la senadora rechazó que se utilice el término “derecha” para definir a su partido. Esa discusión no es nueva en la política colombiana, donde las etiquetas ideológicas se negocian con frecuencia según el momento electoral y los debates del Congreso.
Para los ciudadanos, este tipo de declaraciones importan porque dejan ver cómo se configuran las relaciones entre el nuevo gobierno y las bancadas parlamentarias. La composición del Congreso es determinante para la aprobación de reformas y para la gobernabilidad durante el cuatrienio que se inicia.
La posesión de un presidente marca el inicio formal de su mandato y fija el tono político de los primeros días. Por eso, las listas de invitados son leídas como señales de apertura o de cierre frente a distintos sectores. La queja de Valencia se suma al repertorio de gestos que otros líderes suelen usar para marcar distancia con el Ejecutivo.
Hasta ahora, la fuente consultada no detalla si el gobierno respondió a la afirmación de la senadora ni si se entregó un listado oficial de invitados. Tampoco precisa la fecha exacta de la ceremonia recordada por Valencia, lo que deja abierta la verificación del episodio.
Lo que queda en el aire es si la exclusión fue deliberada o el resultado de un proceso logístico, y si habrá acercamientos entre el gobierno entrante y la bancada a la que pertenece Valencia. Esas respuestas podrían aclarar el nivel de respaldo político con el que arranca la administración de Abelardo De la Espriella.
