El presidente Abelardo de la Espriella lanzó ayer una fuerte advertencia a mandatarios regionales del país. Según reportó El Colombiano, el jefe de Estado aseguró que ningún gobernador ni alcalde puede adelantar contactos con estructuras que calificó de terroristas.
La declaración fue dirigida de manera directa al gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar. De la Espriella le envió un mensaje claro sobre los límites de la interlocución con grupos armados en los territorios.
La advertencia presidencial llega en un contexto de creciente presión sobre los gobiernos locales por la presencia de organizaciones armadas ilegales en varias regiones del país. Departamentos como Nariño, Cauca, Catatumbo y Putumano han sido escenario de acciones violentas de grupos como el ELN, disidencias de las Farc y organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico.
Desde la Presidencia se ha reiterado en distintas oportunidades que la política de seguridad del Gobierno nacional se concentra en la fuerza pública y en la coordinación con las autoridades locales. Bajo esa línea, cualquier acercamiento directo de un gobernador o alcalde con estructuras armadas queda por fuera del conducto oficial.
El artículo de El Colombiano recoge la frase textual del presidente: no pueden adelantar contactos con estructuras terroristas. La declaración marca un precedente en la relación entre el Gobierno nacional y los mandatarios departamentales y municipales frente al orden público.
La figura del gobernador, según la Constitución, tiene entre sus funciones coordinar con el Gobierno nacional asuntos de orden público y seguridad en su departamento. Esa coordinación supone canales institucionales y no diálogos directos con grupos al margen de la ley.
En las últimas semanas, Nariño ha registrado hechos de violencia atribuidos a grupos armados que han alterado la vida de comunidades campesinas e indígenas en zonas rurales. La situación ha generado llamados de distintos sectores a una mayor presencia estatal y a una respuesta articulada desde la fuerza pública.
La advertencia del presidente deja en evidencia la tensión entre la autonomía territorial y las directrices del Gobierno nacional en materia de seguridad. Alcaldes y gobernadores deberán ahora actuar dentro del marco fijado por la Presidencia si quieren mantener la coordinación institucional.
Queda por verse si el gobernador de Nariño responde públicamente a la advertencia o si se establece un canal de comunicación entre el Gobierno nacional y los mandatarios locales para atender la crisis de seguridad en los territorios más afectados. El tono del pronunciamiento presidencial sugiere que el tema será seguido de cerca desde Bogotá.
