El presidente electo Abelardo de la Espriella volvió a referirse este martes a los preparativos de su posesión, prevista para el 7 de agosto, y confirmó que el acto central no se celebrará en Bogotá, sino en una ciudad del sur de Colombia. El anuncio lo hizo durante una transmisión en vivo, en la que estuvo acompañado por su equipo cercano y respondió preguntas de ciudadanos conectados a la transmisión.
De la Espriella señaló que tomó la decisión de mudar la ceremonia a otra región del país con el fin de acercarse a territorios que, según dijo, han sido históricamente olvidados por el Gobierno nacional. Aunque no reveló el nombre exacto de la ciudad donde se llevará a cabo el evento, sostuvo que la logística ya está en marcha y que en los próximos días se conocerán los detalles de la organización.
En el mismo escenario, el mandatario electo fue tajante al afirmar que no responderá a agravios durante el tramo final de la transición. La declaración se produce en un contexto de cruces de mensajes entre diferentes sectores políticos, que en las últimas semanas han cuestionado tanto el estilo como algunas de las propuestas del próximo Gobierno.
Además, De la Espriella envió un mensaje directo al nuevo Congreso, que se posesionará el 20 de julio junto con el nuevo ciclo presidencial. Pidió a los legisladores trabajar con sentido de país y respetar la separación de poderes, al tiempo que advirtió que su administración estará dispuesta a acompañar los proyectos que beneficien a los ciudadanos y a oponerse a aquellos que, en su criterio, perjudiquen el interés general.
La decisión de realizar la posesión fuera de la capital rompe con una tradición que se ha mantenido por décadas, ya que tradicionalmente el acto se celebra en la Plaza de Bolívar, frente al Capitolio Nacional, y es transmitido a todo el país como símbolo de continuidad institucional. Cambiar de sede implica, además, un reto logístico considerable para la Casa Militar, la DIAN, Migración Colombia y los protocolos de seguridad que acompañan al presidente de la República.
El cambio también ha generado preguntas sobre el costo fiscal del operativo. Traslados, dispositivos de seguridad, hospedaje y logística para invitados nacionales y extranjeros suelen concentrarse en Bogotá, donde existen instalaciones preparadas para ello. Hasta ahora, el equipo de transición no ha entregado un estimado oficial de cuánto costará sacar la posesión de la capital, ni ha detallado qué entidad asumirá los gastos.
En materia política, la movida es leída por distintos analistas como una señal de apertura hacia las regiones, pero también como un gesto de autonomía frente a los poderes instalados en Bogotá. Sectores rurales y líderes del sur del país han expresado su beneplácito, mientras que voces de la capital han pedido claridad sobre las razones del cambio y han recordado que cualquier modificación debe garantizar los protocolos de Estado.
Mientras se conocen más detalles, la atención se centra en tres frentes: la elección de la ciudad que será sede, la lista de invitados nacionales e internacionales y el contenido del mensaje que De la Espriella dirigirá a los colombianos en su primer discurso como presidente. Su equipo aseguró que la transmisión en vivo se repetirá en los próximos días para ampliar la información.
