En una entrevista con EL TIEMPO, el exviceministro de Defensa Jorge Mario Eastman presentó las líneas centrales de un informe sobre seguridad que será entregado al gobierno del presidente Abelardo de la Espriella. El documento plantea un diagnóstico y propuestas para fortalecer el desempeño de la Fuerza Pública en el país.
Eastman resumió su tesis en una frase directa: "No se requiere necesariamente más dinero ni más hombres; se necesita una mejor coordinación". Con esa afirmación, el exfuncionario puso el foco en la gestión interinstitucional como el principal cuello de botella del sector defensa.
El exviccionario explicó que las Fuerzas Militares, la Policía Nacional y los organismos de inteligencia suelen operar con líneas de mando y protocolos distintos. Esa fragmentación, según su lectura, reduce la efectividad operativa y dificulta el seguimiento a los fenómenos de criminalidad que afectan a las regiones.
El informe se apoya en la experiencia de quien fue uno de los responsables de diseñar la política de defensa en años recientes. Esa trayectoria le da al documento un carácter técnico, centrado en cómo se articulan las decisiones entre el Ministerio de Defensa, las comandancias militares y las autoridades territoriales.
Para los ciudadanos, el eje de la propuesta apunta a un resultado concreto: que las operaciones contra la criminalidad organizada, el narcotráfico y los grupos armados ilegales tengan un mando unificado en el terreno. Esa unificación, sostuvo Eastman, permitiría reaccionar con más rapidez ante situaciones que hoy se atienden de manera dispersa.
El exviceministro también insistió en la necesidad de modernizar los sistemas de inteligencia y de compartir información entre agencias. Señaló que buena parte de las falencias detectadas no dependen del presupuesto disponible, sino de la capacidad institucional para procesar datos y tomar decisiones oportunas.
El documento llega al gobierno De La Espriella en un momento sensible para la agenda de seguridad. La administración que comienza deberá definir cómo enfrenta problemáticas como la violencia en zonas rurales, la presencia de grupos armados y la situación en las ciudades, donde los indicadores de delitos siguen siendo motivo de debate público.
Como queda pendiente, el informe deberá ser evaluado por el equipo del nuevo presidente y por el Ministerio de Defensa. Su eventual adopción dependerá de qué tan viables resulten las recomendaciones en el corto plazo y de la voluntad política para ajustar los esquemas de coordinación vigentes.
La lectura general que dejó Eastman es que la seguridad no se resuelve únicamente con más tropa o más presupuesto. Reorganizar la forma en que las instituciones trabajan juntas aparece, en su diagnóstico, como la tarea más urgente para los próximos años.
