El grupo financiero Credicorp, matriz del Banco de Crédito BCP, planteó que el Gobierno colombiano no logrará estabilizar las cuentas fiscales únicamente con recortes de gasto. Según la publicación de Revista Semana, la afirmación parte del nuevo escenario fiscal, después de que el Ejecutivo "sincerara" las cifras y proyectara un déficit que podría alcanzar el 9,4 % del Producto Interno Bruto.
La diferencia entre el ajuste por el lado del gasto y un ajuste que también incluya ingresos es el centro del análisis. Reducir gasto público significa, en la práctica, menos inversión en sectores como infraestructura, salud o educación. Subir impuestos, en cambio, traslada parte del esfuerzo al sector privado y a los contribuyentes. Credicorp considera que el segundo componente es indispensable para que las metas fiscales sean realistas.
El llamado a una reforma tributaria llega en un momento sensible. En Colombia, los cambios al sistema tributario suelen generar debates intensos en el Congreso y reacciones adversas en sectores productivos. Una eventual reforma tendría que definir si se modifican tarifas del impuesto de renta, si se amplían bases de contribuyentes o si se crean tributos nuevos, entre otras opciones.
El análisis de Credicorp se apoya en la proyección de un déficit cercano al 9,4 % del PIB, una cifra superior a la que se había manejado en marcos fiscales anteriores. Un déficit de esa magnitud implica que el Estado gasta mucho más de lo que recauda, lo que se traduce en mayor necesidad de endeudamiento y, eventualmente, en presiones sobre la calificación de riesgo soberano.
El reporte también reitera una idea que comparten varios analistas: la deuda pública colombiana viene creciendo y los mercados estarán atentos a la velocidad con la que el Gobierno presente un plan de consolidación fiscal creíble. Esa credibilidad depende, en buena medida, de que el plan combine varios instrumentos y no dependa exclusivamente de un solo frente.
Para la ciudadanía, la discusión tiene efectos concretos. Si la estrategia se inclina más por el recorte del gasto, los recursos disponibles en regiones y en programas sociales podrían reducirse. Si se inclina por una reforma tributaria, el impacto se trasladaría a empresas y personas naturales con ingresos superiores, aunque cualquier modificación eventual al IVA o a otros tributos terminaría tocando el bolsillo de los consumidores.
Hasta el momento, el Gobierno ha enfocado su mensaje en el control del gasto y en la necesidad de sanear las finanzas tras el desbalance heredado. La advertencia de Credicorp introduce un matiz: incluso con disciplina en el gasto, los ingresos del Estado resultarían insuficientes para cerrar la brecha proyectada en el corto plazo.
Queda por verse cómo reaccionará el equipo económico a este tipo de alertas desde el sector financiero privado y si el Congreso incluirá en su agenda, durante lo que resta del año, el debate sobre una reforma tributaria de amplia. La magnitud del déficit citado por la fuente deja poco margen para aplazar la discusión.
