El presidente Abelardo de la Espriella dictó una orden para deportar del país a los inmigrantes que se encuentren en situación irregular, según reportó RFI en su segmento Noticias de América. La decisión fue comunicada como directriz presidencial y abre un nuevo capítulo en la política migratoria del país.
La medida se inscribe en las facultades que la Constitución y la ley le otorgan al primer mandatario para dirigir la política exterior y migratoria del Estado. En Colombia, Migración Colombia es la entidad encargada de ejecutar los procesos de verificación de estatus, detención y expulsión de extranjeros, en coordinación con la Cancillería y otras autoridades.
Aunque el anuncio fue categórico, el reporte de RFI no detalla todavía el universo de personas afectadas, los plazos para ejecutar las deportaciones ni los países Priorizados para los retornos. Tampoco precisa si la orden incluye algún tipo de excepción para personas con solicitudes de refugio en trámite o para grupos vulnerables como menores de edad y mujeres embarazadas.
La decisión llega en un contexto regional marcado por flujos migratorios significativos desde Venezuela, Ecuador y otros países de América Latina. Colombia ha sido durante los últimos años uno de los principales receptores de población venezolana, y las autoridades han oscilado entre políticas de regularización masiva y controles puntuales.
Para los ciudadanos colombianos, el anuncio tiene implicaciones directas en asuntos de convivencia, seguridad y presión sobre los servicios públicos en zonas de frontera y en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali, donde se concentra buena parte de la población migrante. Sectores productivos que dependen de mano de obra extranjera, como la agricultura y la construcción, también podrían verse afectados si el proceso de salida se acelera.
Organizaciones de la sociedad civil y agencias internacionales como la ONU suelen recordar que cualquier proceso de deportación debe respetar el debido proceso, el principio de no devolución y los derechos de las personas solicitantes de asilo. Aún no se conoce la posición oficial de esos organismos frente a esta directriz.
En el plano diplomático, la orden podría tensar las relaciones con los países de origen de los migrantes afectados. Cancillerías como la de Venezuela, donde se concentra el mayor flujo hacia Colombia, podrían verse llamadas a coordinar operativos conjuntos de retorno.
Queda pendiente conocer los protocolos operativos que adopte Migración Colombia, el volumen estimado de personas en situación irregular y el cronograma de ejecución. También falta precisar si la medida vendrá acompañada de un componente de regularización para quienes demuestren arraigo o vínculo laboral estable.
