El ministro de Hacienda, Miguel Gómez, afirmó que la reforma tributaria que prepara el gobierno del presidente Abelardo de la Espriella no será un conjunto de medidas aisladas. “Nuestra tributaria no será solo para poner parches”, dijo el funcionario, según el extracto publicado por El Tiempo.
Gómez añadió que el equipo económico trabajará para que el país ya no camine hacia el “abismo fiscal”. Con esa expresión, el ministro hizo referencia al riesgo de un desequilibrio creciente entre los ingresos y los gastos del Estado, una preocupación recurrente en el debate económico colombiano.
El Ministerio de Hacienda es la cartera encargada de formular la política fiscal y tributaria de la Nación. Entre sus funciones está la preparación del proyecto de ley de presupuesto, el diseño de los ingresos públicos y la propuesta de reformas impositivas que luego se presentan al Congreso para su discusión y aprobación.
En Colombia, las reformas tributarias suelen ser el centro del debate político y económico. Los impuestos nacionales financian buena parte del funcionamiento del Estado, el pago de la deuda y la inversión social en sectores como salud, educación y pensiones. Por eso, cualquier modificación al sistema tiene efectos directos sobre ciudadanos, empresas y regiones.
La expresión “abismo fiscal” ha sido usada en distintos contextos para describir trayectorias de déficit creciente y dependencia del endeudamiento. Cuando los ingresos no alcanzan para cubrir los gastos y el servicio de la deuda, el país puede enfrentar presiones en su calificación de riesgo y en el costo de financiarse en los mercados internacionales.
Por ahora, el Gobierno no ha detallado públicamente el contenido del proyecto, las alícuotas propuestas ni los sectores que se verán afectados. Se espera que los lineamientos completos se den a conocer cuando el texto sea radicado ante el Congreso de la República, donde deberá surtir los debates en las comisiones económicas y en las plenarias de Cámara y Senado.
La declaración de Gómez marca la postura inicial del Ejecutivo frente al Congreso y la opinión pública. Al señalar que la reforma no será de “parches”, el ministro anticipa una discusión de fondo sobre el sistema tributario, aunque deja abiertas las preguntas sobre el alcance, el calendario y los mecanismos concretos que se propondrán.
En las próximas semanas, analistas, gremios y organizaciones sociales estarán atentos al articulado. El resultado del trámite legislativo dependerá de la capacidad del gobierno para construir consensos en el Congreso y para explicar con claridad cómo la reforma pretende atacar el desequilibrio fiscal que el propio Ministerio reconoce.
La cobertura completa de los detalles de la reforma se puede consultar en la publicación original de El Tiempo, citada como fuente de esta nota.
