El Gobierno nacional, encabezado por el presidente Abelardo de la Espriella, resolvió reactivar el Sisbén como mecanismo principal para identificar a la población beneficiaria de los programas sociales. Con esta determinación, el Registro Universal de Inclusión (RUI) queda relegado y el sistema tradicional recupera el papel central en la focalización del gasto social, según reportó La Kalle.
El Sisbén es la herramienta de clasificación socioeconómica que el Estado colombiano utiliza desde hace décadas para ordenar a los hogares según sus condiciones de vida. A partir de esa clasificación, entidades como Prosperidad Social, el Ministerio de Salud y los programas de transferencias condicionadas definen quién accede a subsidios, ayudas y servicios. Su regreso implica que las bases de datos y los criterios de elegibilidad vuelven al esquema conocido por las alcaldías y los operadores en los territorios.
La decisión representa un cambio de rumbo frente a lo que se venía discutiendo alrededor del RUI, un registro que buscaba unificar la información de los hogares vulnerables en una sola plataforma. Con la medida adoptada por el Gobierno De La Espriella, ese propósito queda en suspenso y los ciudadanos que ya habían sido encuestados o registrados en el nuevo sistema deberán esperar definiciones sobre cómo se articulará la transición.
Para millones de hogares colombianos, el impacto es directo. La clasificación en el Sisbén determina el acceso a programas como Familias en Acción, la entrega de subsidios de energía y gas, los beneficios en salud para población no asegurada y otros auxilios estatales. Volver al esquema tradicional ofrece continuidad operativa, pero también reabre el debate sobre la actualización de las bases de datos y la cobertura en zonas rurales y municipios alejados donde el Sisbén suele estar desactualizado.
La fuente consultada por La Kalle destaca que la decisión da un respiro a los hogares vulnerables, al mantener un instrumento ya conocido por las entidades territoriales y por los propios beneficiarios. En la práctica, esto significa que las alcaldías podrán seguir atendiendo solicitudes con el mismo formulario y los mismos puntajes, sin enfrentar un periodo de adaptación a un sistema distinto en plena ejecución presupuestal.
En el plano institucional, la medida obliga a las entidades operadoras a redefinir los flujos de información. El DNP, el Dane y Prosperidad Social deberán precisar cómo se cruzan las bases del Sisbén con los registros de los programas en marcha, y qué pasa con la información ya recolectada bajo la lógica del RUI. La transición es un punto crítico, porque cualquier desfase en los datos se traduce en familias que quedan por fuera de los beneficios.
Desde la perspectiva de los ciudadanos, lo que queda pendiente es claro: las personas que aún no han sido encuestadas o que cambiaron de residencia necesitarán una actualización de su ficha del Sisbén para acceder a los programas. Las alcaldías y los puntos de atención del Sisbén en los municipios serán los canales operativos para esa actualización, y la demanda de citas suele aumentar cuando se confirman este tipo de anuncios.
En el corto plazo, el Gobierno De La Espriella tendrá que explicar los alcances técnicos de la decisión y los plazos para su implementación. La prioridad operativa, según lo reportado por La Kalle, es que los programas sociales en curso no se interrumpan y que los hogares ya inscritos no pierdan sus beneficios mientras se consolida el regreso del Sisbén como herramienta de focalización del Estado colombiano.
