La Presidencia de la República emitió nuevas directrices de comunicación que restringen las entrevistas de funcionarios presidenciales y concentran la vocería oficial en los ministerios del despacho, según reportó Pulzo. La instrucción hace parte de un paquete de reglas internas sobre el manejo de información pública.
En la práctica, los equipos de prensa de la Casa de Nariño deberán canalizar cualquier solicitud de medios a través de las oficinas de comunicaciones ministeriales. Cada cartera asume la vocería sobre los temas de su competencia y la Presidencia solo interviene cuando el asunto lo amerite.
La medida se conoce en un momento en que los gobiernos nacionales suelen definir protocolos de comunicación al inicio de su gestión. Estos manuales internos regulan quién habla en nombre de la administración, qué temas se abordan y con qué tono, con el fin de mantener una línea uniforme frente a la opinión pública.
Para los ciudadanos, el cambio implica que las explicaciones oficiales sobre programas, decisiones y controversias lleguen principalmente por conducto de los ministerios. Reporteros y medios deberán remitirse a cada cartera para obtener declaraciones, en lugar de gestionar las respuestas con el equipo de la Presidencia.
Desde el ángulo institucional, centralizar la vocería reduce el riesgo de mensajes contradictorios entre dependencias. También permite que cada ministerio asuma la defensa técnica de sus políticas, mientras la Presidencia reserva su intervención para anuncios de mayor jerarquía o momentos políticos sensibles.
La directriz llega acompañada de un llamado a difundir los mensajes positivos del Gobierno, lo que para críticos plantea un dilema entre coordinación comunicacional y acceso libre a la información. Periodistas consultados en otras ocasiones han señalado que estos protocolos suelen traducirse en menores espacios para preguntas espontáneas.
Pulzo no publicó detalles sobre la fecha exacta de expedición del documento ni sobre las sanciones internas por incumplimiento. Tampoco se conocieron reacciones formales de las asociaciones de periodistas, que en el pasado han pedido protocolos claros de acceso a fuentes oficiales.
Queda por verse cómo aplicarán las nuevas reglas los ministerios con mayor exposición mediática, como Hacienda, Defensa e Interior. Las primeras conferencias de prensa y comparecencias públicas tras la difusión de estas directrices servirán como prueba del alcance real de la restricción y de los márgenes que quedan para el periodismo.
El observatorio seguirá de cerca la forma en que la administración de Abelardo de la Espriella difunde sus decisiones y la manera como periodistas y veedurías acceden a las fuentes oficiales en este nuevo esquema.
