El Ministerio de Transporte viene preparando una reforma al Código de Tránsito colombiano que pondría sobre la mesa cambios en el régimen de multas, en el proceso de obtención de licencias y en distintos trámites vinculados a la movilidad. La información fue divulgada por La FM, que también recogió la advertencia del Gobierno sobre los comportamientos de los conductores que la nueva normativa buscará atacar de manera más firme.
De acuerdo con el extracto publicado, la reforma no contempla una reducción de los controles de seguridad vial. Por el contrario, el Ejecutivo dejó claro que endurecerá la mirada sobre conductas consideradas riesgosas en las vías, un punto sensible en un país donde las muertes y lesiones por accidentes de tránsito se cuentan por miles cada año. La línea de base, según el mismo mensaje, es que más controles, no menos.
El Código Nacional de Tránsito, vigente desde 2002, ha sido reformado en varias ocasiones para responder a nuevas realidades como el crecimiento del parque automotor, la masificación de la moto y la aparición de tecnologías como los patinetes eléctricos. Una nueva modificación se inscribe en esa misma lógica de actualización periódica, aunque esta vez el foco comunicativo del Ministerio ha sido señalar lo que no se permitirá.
Para los ciudadanos, el eventual paquete de cambios tendría efectos en al menos tres frentes cotidianos. El primero es el económico: una recalibración de las sanciones podría modificar los montos de las multas y, con ellos, el impacto en el bolsillo de quienes conduzcan bajo el efecto del alcohol, excedan los límites de velocidad o no porten la documentación al día. El segundo frente es el de las licencias: cambios en los requisitos, plazos o categorías afectarían tanto a conductores nuevos como a quienes renuevan su permiso.
El tercer frente es el de los trámites. Modificaciones en los procedimientos ante las autoridades de tránsito pueden traducirse en tiempos de espera distintos, en nuevos requisitos documentales o en la actualización de plataformas digitales. Aunque el extracto no detalla los cambios específicos, sí anticipa que la simplificación o reorganización de los procesos hará parte del debate público una vez se presente el texto.
Desde el Gobierno también se insistió en que la seguridad vial seguirá siendo un eje no negociable. Esa advertencia se produce en un contexto en el que entidades como la Agencia Nacional de Seguridad Vial y la Policía de Tránsito han reiterado la necesidad de fortalecer la cultura vial y de aplicar controles cada vez más focalizados, sobre todo en motociclistas y en conductores profesionales del transporte público.
Por ahora, el Ministerio de Transporte no ha precisado la fecha en la que radicará el proyecto ni el trámite legislativo que seguirá. Lo que queda claro, según la fuente, es que la reforma buscará un equilibrio entre modernizar procedimientos y mantener, e incluso aumentar, la presión sobre las conductas que más incidentes generan en las carreteras colombianas.
