Según publica la Revista Semana, el nuevo esquema de cotización por horas en Colombia es una de las medidas que deja el Gobierno de Gustavo Petro y que la administración de Abelardo de la Espriella tendrá que reglamentar. La reforma laboral aprobada en el Congreso introdujo varias modificaciones al sistema de protección social, pero su puesta en marcha depende de decretos y resoluciones que aún no se han expedido en su totalidad.
La cotización por horas busca permitir que los trabajadores con jornadas parciales o flexibles acumulen aportes a seguridad social de manera proporcional al tiempo efectivamente laborado. La idea detrás del mecanismo es reducir la informalidad y ampliar la cobertura de salud y pensiones en un mercado laboral donde predominan los contratos de corta duración y el trabajo por días.
El modelo implica ajustes técnicos en la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (PILA), la plataforma que utilizan los empleadores para reportar los pagos a salud, pensión y riesgos laborales. También exige la definición de topes mínimos de cotización, las reglas para los trabajadores con varios empleadores simultáneos y los criterios con los que las Administradoras de Fondos de Pensiones y las EPS deberán recibir los aportes fraccionados.
Para los empleadores, el cambio significa una nueva forma de liquidar los aportes cuando contratan personal por horas o jornadas inferiores a la ordinaria. Para los trabajadores, la medida representa la posibilidad de acceder a semanas cotizadas reales y a prestaciones que antes perdían al no contar con un vínculo formal de tiempo completo. Sectores como comercio, servicios y agricultura, donde el trabajo parcial es frecuente, serían los más afectados por la nueva reglamentación.
El hecho de que la norma no quede reglamentada genera incertidumbre tanto para las empresas que deben ajustar sus sistemas de nómina como para los trabajadores que esperan acceder a los beneficios. Las cámaras de comercio y agremiaciones empresariales han pedido reglas claras antes de aplicar el esquema, mientras que centrales obreras han reclamado que el modelo no reduzca los aportes patronales en desmedro de la protección del trabajador.
El Gobierno entrante también recibirá pendientes en otros frentes de la reforma laboral, como la estabilidad laboral reforzada, los ajustes en jornada nocturna y los cambios en la contratación de aprendices. La tarea de reglamentación recae principalmente en el Ministerio del Trabajo, que deberá expedir los actos administrativos en coordinación con el Ministerio de Hacienda y la Unidad de Gestión Pensional y Parafiscales (UGPP).
El contexto político añade presión al calendario. La reforma laboral fue una de las apuestas centrales del Gobierno Petro y contó con el respaldo de las centrales sindicales. El nuevo Ejecutivo, en cambio, surgió con un discurso enfocado en dinamizar la inversión privada y reducir trabas regulatorias, lo que abre interrogantes sobre el alcance que tendrá la reglamentación y si se mantendrán los criterios originales.
En materia fiscal, el impacto de la cotización por horas es incierto. Una mayor formalización podría ampliar la base de cotizantes y mejorar el flujo de recursos al sistema de seguridad social. Pero los analistas también advierten que, si la carga para los empleadores no se calcula correctamente, podrían desincentivarse ciertas formas de contratación, con efectos negativos sobre el empleo formal.
Queda por ver si la administración de De La Espriella expide la reglamentación dentro de los plazos establecidos, si introduce ajustes al esquema original y cómo se concilian los intereses de empleadores, trabajadores y entidades de seguridad social. Por ahora, la medida queda en la lista de tareas pendientes que recibirá el nuevo Gobierno el día de su posesión.
Según la Revista Semana, la implementación del nuevo esquema de cotización por horas es una de las decisiones más sensibles que deberá tomar el próximo Gobierno en materia laboral.
