En sus primeras declaraciones tras su designación, el nuevo ministro de Hacienda, Miguel Gómez, abrió el debate sobre una reforma tributaria que muchos consideran pendiente en el país. Según reportó Pulzo, el funcionario planteó la posibilidad de reducir de manera significativa la cantidad de impuestos que hoy administra la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, Dian.
La cifra que puso sobre la mesa es concreta: pasar de 15 impuestos vigentes a solo tres. Gómez sostuvo que la multiplicidad de tributos genera confusión entre los contribuyentes, eleva los costos de cumplimiento y fomenta la evasión, argumentos que han sido repetidos por distintos expertos y gremios económicos en los últimos años.
La Dian, entidad adscrita al Ministerio de Hacienda, es la responsable de la recaudación, fiscalización y control de los impuestos nacionales, así como de los temas aduaneros. En la actualidad, el inventario de tributos que administra incluye gravámenes al consumo, a la renta, al patrimonio, a las transacciones financieras y a actividades específicas, entre otros. Una fusión o eliminación de buena parte de ellos representaría un cambio de fondo en la arquitectura fiscal.
Para los ciudadanos, una reducción de esta magnitud tendría efectos directos en la forma de declarar y pagar. Menos impuestos significaría, en principio, menos trámites, menos formularios y, en teoría, una menor carga administrativa tanto para personas naturales como para empresas de todos los tamaños. Sectores como el comercio, la industria y los profesionales independientes serían algunos de los más impactados.
Sin embargo, el propio anuncio deja abiertas preguntas centrales. El ministro no detalló, al menos en lo recogido por Pulzo, cuáles serían los tres impuestos que quedarían vigentes ni cómo se compensaría la posible caída en el recaudo. En Colombia, donde la reforma tributaria ha sido una herramienta recurrente para financiar el gasto público, una simplificación de ese tamaño obligaría a rediseñar las fuentes de ingreso del Estado.
El contexto inmediato es relevante. El país viene de años de debates sobre equidad tributaria, evasión y formalización empresarial. La promesa de un sistema más sencillo suele aparecer en los discursos de arranque de cada nuevo gobierno, aunque no siempre llega al Congreso con un proyecto concreto. Por ahora, la propuesta de Gómez se conoce por declaraciones a medios y no por un texto radicado.
Desde el sector empresarial, distintos gremios han pedido en el pasado una tributación más simple y competitiva. Argumentan que la complejidad actual desincentiva la inversión y castiga a quienes cumplen. En contraste, voces del ámbito académico y de organizaciones sociales han advertido que reducir impuestos sin una fuente alternativa de ingresos puede comprometer programas sociales y la estabilidad de las finanzas públicas.
La pelota queda en la cancha del nuevo equipo económico. Lo que sigue es conocer los detalles técnicos de la propuesta, escuchar la posición de la Dian, de las comisiones económicas del Congreso y de los distintos sectores afectados. Una reforma de esta envergadura requiere debates de ponencias, audiencias públicas y, finalmente, mayorías legislativas, un camino que suele tomar varios meses.
Por ahora, los colombianos tienen una señal clara del rumbo que el nuevo ministro quiere imprimirle a la política tributaria. Queda esperar si la idea de pasar de 15 a 3 impuestos se traduce en un proyecto formal o si se queda en el terreno de las declaraciones iniciales, como ha ocurrido con anuncios similares en gobiernos anteriores.
