El ministro de Comercio designado por el gobierno de Abelardo de la Espriella confirmó la intención de viajar a Washington en los próximos días. La visita tiene un objetivo comercial concreto: pedir una rebaja de los aranceles que hoy pagan los productos colombianos al ingresar al mercado estadounidense, según reportó La Opinión.
Estados Unidos es el principal socio comercial de Colombia y el destino de buena parte de las exportaciones no minero energéticas del país. Una modificación arancelaria, así sea parcial, impacta de manera directa a sectores como el agro, la manufactura liviana y las confecciones, donde compiten miles de empresas de distinto tamaño.
El funcionario habló también de recomponer la relación bilateral con Estados Unidos. En la práctica, esto implica retomar una agenda de trabajo con la Oficina del Representante Comercial y con el Departamento de Estado, tras un periodo de fricciones que incluyó tensiones políticas y comerciales entre ambos gobiernos.
El anuncio llega en un momento sensible para los exportadores colombianos. En los últimos meses, distintos gremios han pedido claridad sobre el acceso real al mercado estadounidense, golpeado por cambios en las reglas de origen y por la incertidumbre que generan los procesos electorales y legislativos en ese país.
Para los empresarios, el mensaje central es la palabra cargas. El ministro designado se refirió explícitamente a aliviar las cargas para los empresarios colombianos, una expresión que en el lenguaje gremial suele traducirse en menor presión tributaria, menos trámites y, sobre todo, menores aranceles a la entrada de sus productos.
La visita a Washington no se anunció en detalle. No se precisaron fechas, ni los nombres de los funcionarios que integrarán la delegación, ni los productos o sectores que serán incluidos en la solicitud. Esos puntos, según la misma versión, se definirán en los días previos al viaje.
El contexto inmediato es el arranque de una nueva administración en Colombia. Abelardo de la Espriella asumió la presidencia con el compromiso de abrir mercados y dar señales de confianza al sector productivo. La gira comercial a Washington se inscribe en esa línea y será la primera prueba de fuego de la política de comercio exterior del nuevo gobierno.
Quedan varios temas por resolver. Falta conocer la posición del gobierno estadounidense frente a eventuales ajustes arancelarios. Falta saber qué tan dispuestos están los funcionarios norteamericanos a reabrir la conversación bilateral. Y falta precisar la respuesta interna: qué sectores serán priorizados y qué mecanismos se utilizarán para defender a los exportadores mientras se negocia.
