El presidente Abelardo de La Espriella puso en marcha un nuevo modelo migratorio que, según el diario El Colombiano, se parece al esquema aplicado por Donald Trump en Estados Unidos. La iniciativa ya comienza a ser discutida por distintos sectores del país.
De La Espriella había mostrado esa cercanía con la política estadounidense desde antes de ganar la presidencia. El Colombiano relata que el mandatario viajó hasta Nicaragua para conocer de primera mano el funcionamiento del modelo impulsado por Trump en la región.
La idea de fondo es replicar en Colombia una política migratoria más restrictiva, centrada en el control fronterizo y en el endurecimiento de las condiciones de entrada y permanencia de extranjeros. Esa misma línea es la que Trump ha defendido en Estados Unidos.
La propuesta genera críticas. Sectores políticos y sociales cuestionan si copiar un esquema pensado para otra realidad resolverá los problemas estructurales de inseguridad que enfrenta Colombia. También preocupa el impacto sobre las comunidades migrantes que ya viven en el país.
Para los defensores, en cambio, un modelo más firme en las fronteras ayudaría a frenar el ingreso de personas vinculadas a redes criminales y a mejorar la percepción de seguridad en las ciudades. Esa es la apuesta central del Gobierno.
La pregunta que deja abierta El Colombiano es si esa fórmula funcionará en un país con flujos migratorios distintos a los de Estados Unidos, con fronteras vivas como las de Venezuela, Ecuador y Panamá, y con dinámicas de violencia ligadas al conflicto interno y al crimen organizado.
Por ahora, la iniciativa marca un giro en la política exterior y migratoria de Colombia, históricamente más abierta. Queda por verse cómo se traduce en decretos, acuerdos con países vecinos y operativos en zonas de frontera, y qué tan efectiva resulta para responder a las demandas de seguridad de los ciudadanos.
El debate apenas comienza y divide opiniones entre quienes piden mano dura contra la migración irregular y quienes alertan sobre los efectos humanitarios y económicos de un endurecimiento que, aplicado sin matices, puede golpear a poblaciones vulnerables dentro y fuera del país.
