Luis García asumió la presidencia de la Acolfutpro tras la salida de Carlos González Puche. En sus primeras declaraciones públicas, dirigió sus cuestionamientos hacia los clubes profesionales del país, a los que acusó de mantener una brecha evidente en la contratación de mujeres futbolistas.
De acuerdo con lo informado por Infobae, García sostuvo que las jugadoras profesionales en Colombia apenas suman 15 contratos vigentes. La cifra refleja la diferencia existente entre la cantidad de hombres y mujeres vinculados formalmente a los clubes, en un deporte donde la liga masculina cuenta con nóminas mucho más extensas.
El nuevo presidente de la agremiación calificó la situación como una “jugadita” de los clubes. Con esa expresión denunció que las directivas deportivas evitan cumplir compromisos laborales formales con las futbolistas, pese a que ellas participan en competencias oficiales y representan al país en torneos internacionales.
Las declaraciones se producen en un contexto sensible para el fútbol femenino en Colombia. La Selección Colombia Femenina ha logrado resultados destacados en los últimos años, lo que ha incrementado la visibilidad de las jugadoras y ha puesto en evidencia las diferencias de trato frente a sus pares masculinos.
García también se refirió al borrador de decreto que prepara el Gobierno nacional para mejorar las condiciones de los deportistas. Aunque no reveló el contenido del documento, aseguró que la agremiación está pendiente de las medidas regulatorias que puedan garantizar estabilidad laboral y derechos contractuales a quienes viven del fútbol.
La Acolfutpro, fundada en 2015, ha cumplido un papel central en la defensa de los derechos de los futbolistas profesionales. En años recientes, la asociación intervino en discusiones sobre el régimen laboral, la seguridad social y los derechos de imagen de los jugadores, y ahora abre un nuevo capítulo con García al frente.
El sector femenino del fútbol colombiano depende en gran medida del apoyo de la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) y de patrocinios privados. La falta de contratos formales limita el acceso de las jugadoras a prestaciones sociales, estabilidad económica y condiciones dignas de trabajo.
La intervención de García ocurre en medio de debates sobre la profesionalización efectiva del fútbol femenino. Organizaciones deportivas internacionales, como la Fifa, han promovido estándares mínimos de contratación para los clubes, un punto que el nuevo presidente podría llevar a la mesa de discusión con el Gobierno y los directivos de los clubes.
Por ahora, queda esperar la evolución del borrador de decreto y la respuesta de los clubes a las críticas del nuevo líder gremial. El llamado de atención de Acolfutpro reabre una discusión pendiente sobre igualdad de oportunidades y formalización laboral en el deporte colombiano.
