Omar Bula Escobar, canciller designado del gobierno de Abelardo de la Espriella, afirmó que Colombia no abrirá embajadas en Cuba ni en Nicaragua. La declaración marca un giro en la política exterior respecto a los dos países y fue recogida por el medio Infobae.
Al referirse a la relación con Venezuela, Bula Escobar sostuvo que los cambios no se producirán de forma inmediata. Según el extracto de la fuente, el canciller expuso un esquema compuesto por tres fases: estabilización, recuperación y transición en el país vecino.
La Cancillería es la entidad encargada de diseñar y ejecutar la política exterior colombiana, incluidos los vínculos diplomáticos con los demás Estados de la región. La decisión de no mantener representación en Cuba y Nicaragua implica que las relaciones bilaterales se gestionarán por canales distintos a los de una embajada residente.
Colombia y Nicaragua mantienen desde hace años diferencias en el ámbito diplomático y jurisdiccional, en parte por la disputa sobre aguas y plataformas marinas en el Caribe resuelta por la Corte Internacional de Justicia en 2012. Con Cuba, en tanto, las relaciones se han mantenido de manera ininterrumpida desde la ruptura de hace varias décadas y su restablecimiento formal.
En el caso venezolano, la situación política y migratoria ha sido uno de los ejes centrales de la agenda bilateral. Bula Escobar habló de un proceso por etapas, lo que sugiere que el gobierno busca un abordaje gradual en lugar de medidas unilaterales de ruptura o de reconocimiento express.
La decisión de no enviar embajadores a Cuba y Nicaragua afecta directamente a los connacionales que residen en esos países, quienes suelen recurrir a las sedes diplomáticas para trámites de documentación, asistencia consular y protección de derechos. Sin embajada, esos servicios deberán prestarse de forma itinerante o a través de representaciones en terceros Estados.
El esquema de estabilización, recuperación y transición planteado para Venezuela introduce un lenguaje propio de procesos de normalización política. Aunque Bula no detalló metas ni cronogramas en el extracto, la mención a fases sugiere que la Casa de Nariño buscará condicionamientos antes de avanzar hacia una relación diplomática plena.
La oposición y los aliados internacionales seguirán de cerca los pasos del gobierno de De la Espriella en la región. Tanto La Habana como Managua han sido interlocutores habituales de la izquierda latinoamericana, por lo que la ausencia de embajadas puede leerse como una señal de distancia ideológica con esos gobiernos.
Queda por conocer si la decisión se formalizará mediante decretos o comunicaciones oficiales a los países concernés, y cuál será el cronograma que defina la Cancillería para cada fase del proceso con Venezuela. Por ahora, la única confirmación pública disponible es la del propio canciller ante Infobae.
