En diálogo con el programa radial Vélez por la mañana, Omar Bula confirmó que la crisis en la expedición de pasaportes será una de las primeras tareas de la Cancillería bajo el gobierno de Abelardo de la Espriella. La declaración marca el primer posicionamiento público del nuevo ministro sobre un tema que venía arrastrando fuertes quejas ciudadanas.
La crisis de pasaportes ha sido uno de los cuellos de botella más sensibles del Estado colombiano en los últimos años. Miles de ciudadanos han reportado demoras de meses en la entrega del documento, lo que ha afectado viajes al exterior, trámites migratorios y oportunidades laborales. La gestión de ese trámite depende, en buena parte, de la Cancillería y de la Imprenta Nacional.
Al poner el tema entre las prioridades iniciales, Bula busca enviar una señal de urgencia a la opinión pública. Las primeras semanas de un gobierno suelen definir la agenda inmediata, y la decisión de abordar la expedición de pasaportes apunta a un frente sensible para los usuarios del servicio.
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores se ha sostenido, en administraciones anteriores, que el problema responde a una combinación de alta demanda, capacidad operativa limitada y, en algunos periodos, fallas en la cadena de producción del documento. La nueva gestión no entregó detalles técnicos sobre las medidas que adoptará, pero su pronunciamiento abre la puerta a anuncios en los próximos días.
El escenario afecta tanto a colombianos en el territorio nacional como a quienes residen en el exterior. Para los connacionales en otros países, el pasaporte es la llave de acceso a trámites de identificación, renovación de visas y traslados. Cualquier mejora o deterioro del servicio tiene impacto directo sobre esa población.
El mensaje de Bula llega además en un contexto de recomposición de la política exterior. Bajo la nueva administración, se esperan lineamientos específicos sobre la relación con Venezuela, Estados Unidos y los foros multilaterales, aunque el canciller centró su primera intervención pública en un asunto de gestión interna.
La crisis de pasaportes también tiene un componente presupuestal. Expedir el documento implica costos de producción, contratación de personal y logística de distribución, factores que suelen quedar bajo el control del Ministerio de Hacienda y de la Imprenta Nacional. Una solución de fondo exigiría articular a esas entidades con la Cancillería.
Por ahora, la ciudadanía espera respuestas concretas: cuánto tiempo tomará normalizar los tiempos de entrega, qué mecanismos de atención se reforzarán y si habrá citas extraordinarias o turnos preferenciales para quienes tienen viajes programados. Esas preguntas quedan abiertas hasta los próximos anuncios oficiales.
