El informe, elaborado por la Misión de Verificación de la ONU en Colombia y la oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, fue difundido en el contexto del nuevo ciclo político que se abrirá tras las elecciones. El documento fue presentado ante la prensa internacional y recoge observaciones sobre el cierre del proceso electoral y los retos del periodo de transición, según reportó El Tiempo.
Una de las recomendaciones centrales del documento es que la transición entre el gobierno saliente de Gustavo Petro y el entrante de Abelardo De La Espriella se desarrolle de manera fluida y coordinada. La ONU consideró que ese traspaso de mando resulta clave para preservar la estabilidad institucional y la continuidad del Estado en áreas sensibles como la seguridad, las finanzas públicas y las relaciones internacionales.
El organismo también llamó a bajar la polarización política que marcó la campaña y que se ha extendido a redes sociales y a escenarios de debate público. Según el informe, la reducción de los discursos de confrontación es una condición necesaria para evitar escaladas de violencia en el corto plazo, en particular durante las semanas previas y posteriores a la posesión presidencial.
La Misión de Verificación recordó que Colombia atraviesa desde hace décadas un ciclo de violencia política alimentado por actores armados ilegales, grupos disidentes y estructuras criminales. En ese contexto, la ONU consideró que los periodos de transición presidencial suelen ser momentos de mayor vulnerabilidad institucional, porque coinciden con ajustes en la cúpula militar y de seguridad y con cambios en el rumbo de políticas públicas.
El informe advierte específicamente sobre riesgos de violencia política asociados a la intolerancia, la difusión de estigmatizaciones y la presencia de grupos armados en zonas donde el Estado tiene menor presencia. También pidió que las autoridades refuercen los mecanismos de protección a liderazgos sociales y candidatos que fueron amenazados durante la campaña.
De La Espriella asumirá la Presidencia el próximo 7 de agosto. Hasta esa fecha, el gobierno de Petro continúa con sus funciones ordinarias y con la preparación del empalme ministerial. La ONU insistió en que ese proceso de empalme debe hacerse con transparencia, acceso a la información y respeto al debido proceso, sin que la cooperación internacional se vea interrumpida.
Colombia es desde 2024 escenario de verificación activa de la Misión de la ONU, en el marco del seguimiento a los compromisos de paz y de protección de derechos humanos. El nuevo informe se suma a los reportes periódicos que el organismo entrega al Consejo de Seguridad, y sus recomendaciones suelen ser tenidas en cuenta por embajadas, organismos de cooperación y observadores electorales.
El llamado de la ONU se produjo en un momento en el que distintos sectores sociales, académicos y políticos del país han expresado su preocupación por el aumento de la retórica de odio y por hechos de violencia atribuidos a intolerancia política. Organizaciones de la sociedad civil han pedido campañas de educación cívica y pedagogía electoral para acompañar la transición de mando.
Queda por verse cómo reaccionarán tanto el gobierno saliente como el entrante a las recomendaciones del organismo multilateral, y si el llamado a reducir la polarización se traducirá en gestos concretos de ambas partes durante las próximas semanas. La posesión del 7 de agosto será el primer examen visible de la disposición de los dos equipos para cumplir el llamado de Naciones Unidas.
El Tiempo
