La senadora Paloma Valencia se pronunció sobre la reciente posesión de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia y sobre el lugar que ocupará el Centro Democrático en el nuevo periodo. Según declaró, nadie del gobierno la convocó a la ceremonia de transmisión del mando, una afirmación que puso en el centro del debate el estado de las relaciones entre su colectividad y la Casa de Nariño.
Valencia aclaró que la ausencia no respondió a un distanciamiento voluntario, sino a una decisión que, según ella, partió del propio Ejecutivo. "No me invitaron", dijo la senadora al ser consultada por el medio Infobae, en una frase que resume la postura de la bancada frente al acto protocolario.
La legisladora también fue tajante al descartar cualquier posibilidad de integrar el gabinete ministerial. Explicó que su trabajo seguirá en el Congreso de la República, donde representa los intereses de su partido y de los votantes que respaldaron la propuesta del Centro Democrático en las pasadas elecciones.
En paralelo, la senadora planteó que su bancada actuará con autonomía frente al nuevo gobierno. Indicó que respaldarán las iniciativas que consideren favorables para el país, pero que mantendrán una posición crítica cuando las propuestas no coincidan con el programa o los principios del partido.
Esta declaración marca una línea de independencia frente a la administración de De la Espriella, en un escenario donde otras fuerzas políticas ya han expresado su respaldo abierto. La diferencia de tono deja ver que el Centro Democrático prefiere ubicarse como una oposición constructiva más que como un aliado incondicional.
Otro punto que abordó Valencia fue la controversia desatada por los comentarios de su copartidaria María Fernanda Cabal. La senadora respondió a las críticas que Cabal le dirigió, aunque el contenido específico del cruce verbal no fue detallado en la fuente consultada. El episodio deja ver que existen tensiones internas en la colectividad sobre cómo relacionarse con el gobierno entrante.
Para los ciudadanos, el hecho tiene una lectura directa: el Congreso de la República será el escenario donde se medirá el apoyo o el rechazo a los proyectos que presente el Ejecutivo. La postura del Centro Democrático resulta clave porque se trata de una bancada con presencia significativa en el legislativo y con capacidad de negociación en ambas cámaras.
Queda por verse cómo se traducirá esta posición en la práctica legislativa. Las próximas semanas permitirán observar si el partido vota junto con el gobierno en las reformas estructurales que se tramiten o si, como anticipó Valencia, se convierte en un bloque dispuesto a apoyar algunas medidas y a oponerse a otras con argumentos propios.
Por ahora, la posesión ya pasó y el nuevo gobierno arrancó funciones. La reacción del Centro Democrático, expresada por una de sus senadoras más visibles, marca la primera señal pública sobre el tono que adoptará la oposición partidista frente al presidente Abelardo de la Espriella durante lo que resta de su mandato.
