La ministra de Cultura, Paola Holguín, se reunió con el escritor y conferencista argentino Agustín Laje, uno de los pasos que dan forma a la llamada batalla cultural que el presidente Abelardo de la Espriella le encomendó al Ministerio, reportó EL PAÍS. La reunión se da en el arranque de la gestión y marca un alineamiento claro con voces críticas de lo que la funcionaria describe como una hegemonía cultural previa.
Holguín insistió en su diagnóstico de que la cultura estuvo secuestrada por un sector durante años. Esa frase ya la había pronunciado en sus primeras intervenciones públicas y la repitió ante Laje, lo que muestra que esa narrativa es el eje de su discurso y de las medidas que empiezan a tomarse en el sector cultural, reportó el medio.
En paralelo, la ministra congeló un programa de becas a artistas que llevaba 27 años de funcionamiento continuo. Se trata de un instrumento que durante casi tres décadas permitió la formación y circulación de creadores en distintas regiones del país, y su suspensión genera preguntas sobre qué mecanismo lo reemplazará y cómo se garantizará la continuidad de los beneficiarios actuales.
El programa congelado hacía parte del portafolio de estímulos del Ministerio de Cultura, una de las herramientas centrales con las que el Estado colombiano ha apoyado a artistas, gestores y creadores. Aunque la cartera no ha detallado en el extracto de EL PAÍS los alcances de la medida, la decisión implica que nuevos aspirantes quedarán por fuera de los procesos de selección habituales hasta que se defina un nuevo esquema.
La reunión con Laje y la congelación de las becas se inscriben en lo que el Gobierno ha llamado la batalla cultural, una línea de trabajo que apunta a revisar contenidos, narrativas y políticas del sector. Para los críticos de la administración, este giro representa una ruptura con la política de estímulos vigente por décadas; para sus defensores, una oportunidad para reorganizar la oferta institucional.
Para los artistas y trabajadores de la cultura, el impacto inmediato es concreto: becas suspendidas, convocatorias aplazadas y la necesidad de readecuar proyectos que dependían de esos recursos. Las organizaciones del sector suelen advertir que el apoyo público es determinante para la sostenibilidad de muchos creadores, en especial de quienes producen fuera de los grandes circuitos urbanos.
El Ministerio aún no ha anunciado públicamente los criterios con los que se rediseñará el programa ni la fecha en que se reabrirá, de acuerdo con el extracto disponible. Lo que está sobre la mesa es una redefinición de las prioridades culturales del Estado, con Holguín como vocera y con el presidente De la Espriella como el jefe político que le encargó esa tarea.
Quedan varias preguntas abiertas. ¿Cómo se sustituirá el programa de becas mientras esté congelado? ¿Qué criterios usará la nueva administración para definir a los beneficiarios? ¿Habrá transición para quienes ya venían siendo apoyados? El sector cultural espera respuestas en las próximas semanas.
