El papa León XIV y el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, hablaron por teléfono este miércoles, en medio de la emergencia que atraviesa el país por un sismo, informó La Nación.
La comunicación se produjo mientras las autoridades colombianas atienden las consecuencias del movimiento telúrico. Hasta ahora no se han detallado públicamente los puntos específicos de la conversación ni el contenido de los mensajes que ambos líderes intercambiaron.
El papa León XIV, cabeza de la Iglesia católica, ha mantenido contactos frecuentes con mandatarios de la región en coyunturas de desastre natural, un gesto que se enmarca en el papel espiritual y de acompañamiento moral que suele ofrecer el Vaticano ante tragedias que afectan a poblaciones civiles.
Por su parte, el presidente Abelardo de la Espriella ha estado al frente de la coordinación de la respuesta oficial desde el Gobierno nacional. La comunicación con el pontífice ocurre mientras la emergencia sigue activa y los equipos de atención evalúan daños en distintas zonas del territorio colombiano.
El sismo, cuya magnitud y epicentro aún no se detallan en el extracto de la fuente, ha generado una movilización institucional que incluye a entidades de gestión del riesgo y a la Fuerza Pública, siguiendo los protocolos que se aplican en Colombia ante eventos de esta naturaleza.
Aunque la Santa Sede mantiene tradicionalmente una postura de neutralidad en asuntos internos de los Estados, las llamadas del papa con presidentes en momentos de calamidad suelen interpretarse como un mensaje de respaldo simbólico a las víctimas y a las tareas humanitarias.
La emergencia revive el debate sobre la preparación del país frente a eventos sísmicos. Colombia está ubicada en una zona de alta actividad telúrica, en el Cinturón de Fuego del Pacífico, y ha vivido episodios sísmicos de gran impacto a lo largo de su historia, lo que obliga a mantener actualizados los planes de contingencia.
Desde la Iglesia católica en Colombia, diócesis y parroquias suelen sumarse a las campañas de solidaridad cuando ocurren emergencias de este tipo, abriendo canales de recolección de ayudas y acompañamiento pastoral a las comunidades damnificadas.
Por ahora, tanto la Casa de Nariño como la Santa Sede se concentran en la atención de la emergencia. La Nación publicó la información sobre la llamada, pero queda pendiente que las partes compartan un comunicado oficial más detallado sobre lo conversado y sus eventuales efectos en la respuesta nacional.
