El Ideam confirmó la consolidación de un fuerte fenómeno de El Niño en Colombia, un anuncio que contrasta con las lluvias que se registran en distintas regiones del país en las últimas semanas. La confirmación obliga a las autoridades a activar de manera formal los protocolos de preparación previstos para eventos climáticos de esta magnitud.
Ante este panorama, el Gobierno Nacional dio a conocer una hoja de ruta específica para el período 2026-2027, orientada a fortalecer la capacidad de respuesta del Estado frente a los efectos esperados del fenómeno. El documento, divulgado por el diario El País, parte de un enfoque territorial y sectorial, entendiendo que los impactos varían según la región y el tipo de actividad productiva.
La estrategia contempla acciones dirigidas a gestionar el riesgo de desabastecimiento de agua, uno de los efectos más sensibles en centros urbanos y zonas rurales. También incluye medidas para enfrentar los incendios forestales, que suelen incrementarse durante las temporadas secas asociadas a El Niño en Colombia.
Otro frente del plan es la protección de los medios de vida de las comunidades, en especial de aquellas poblaciones cuya economía depende de la agricultura, la ganadería y la pesca artesanal. El fenómeno suele reducir los rendimientos agrícolas y afectar la seguridad alimentaria regional.
El documento también hace énfasis en la continuidad de los servicios esenciales, como energía eléctrica, acueducto y atención en salud. Estos servicios pueden verse presionados por la reducción de caudales, el aumento de la demanda de energía y la propagación de enfermedades asociadas a las altas temperaturas.
Más allá de las acciones sectoriales, la hoja de ruta plantea el fortalecimiento de la articulación entre el nivel nacional, los departamentos y los municipios. La preparación territorial es clave porque las alertas tempranas y las decisiones de evacuación o racionamiento suelen tomarse en los territorios.
El Ideam, entidad adscrita al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, es la autoridad oficial en materia de pronóstico climático en Colombia y la encargada de mantener actualizados los boletines sobre el comportamiento de El Niño y La Niña. Su confirmación marca la pauta para que Ministerios, gobernaciones y alcaldías activen sus propios protocolos.
Aunque en algunas regiones del país persisten las lluvias, los expertos insisten en que ambos escenarios pueden coexistir durante la transición hacia la fase cálida. Esa transición suele venir acompañada de una mayor variabilidad climática, con días secos seguidos de aguaceros intensos.
Queda pendiente conocer el detalle operativo del plan, los recursos asignados y los indicadores con los que se medirá su cumplimiento. La ciudadanía estará atenta a la forma en que se traduzcan estas directrices en decisiones concretas en los territorios donde el agua, el campo y la energía son los más golpeados.
