El presidente Gustavo Petro cuestionó al próximo canciller del gobierno de Abelardo de la Espriella y lo calificó como “un peligro para la vida y la humanidad”, según reportó Infobae. El pronunciamiento se conoce en plena transición presidencial, cuando ambos equipos negocian los lineamientos del empalme.
El ataque del jefe de Estado se produjo poco después de que la ministra de Ambiente, Irene Vélez, manifestara su inquietud por el rumbo que podría tomar la política ambiental bajo la nueva administración. Vélez habría planteado sus reparos en una conversación que luego fue recogida por medios de comunicación.
Con este episodio, la Cancillería entra al centro de la disputa política. El ministerio de Relaciones Exteriores es la cartera encargada de la política exterior, las relaciones bilaterales con otros países y la defensa de los intereses colombianos en escenarios multilaterales como la ONU y la OEA. El perfil de quien ocupe ese sillón marca la línea diplomática del país.
Abelardo de la Espriella, elegido para el periodo presidencial que se inicia este año, ha venido anunciando los nombres de su gabinete. El canciller designado fue presentado como una pieza clave para conectar al nuevo gobierno con socios internacionales, inversionistas y organismos regionales.
Desde el equipo del presidente electo no se conoció, al cierre de la nota de Infobae, una respuesta oficial a las declaraciones de Petro. En otras oportunidades, voceros cercanos a De la Espriella han defendido la idoneidad de sus elegidos y han pedido centrarse en el programa de gobierno.
Las palabras de Petro reabren el debate sobre el tono de la transición en Colombia. Otros relevos presidenciales recientes en la región han estado marcados por desencuentros públicos entre mandatarios salientes y entrantes, sobre todo en temas sensibles como seguridad, ambiente y energía.
Para la ciudadanía, el choque resulta relevante porque la Cancillería incide en asuntos cotidianos como la atención a migrantes, la cooperación frente a emergencias, los acuerdos comerciales y la representación de Colombia en litigios internacionales. Un giro diplomático brusco puede afectar empleos, inversiones y la imagen del país en el exterior.
En el frente ambiental, la preocupación de la ministra Vélez se suma a un escenario de transición energética en marcha, con compromisos de reducción de emisiones, protección de la Amazonía y ampliación de áreas protegidas. La nueva administración deberá definir si mantiene, ajusta o replantea esa hoja de ruta.
Quedan pendientes las reacciones del gobierno entrante, posibles pronunciamientos del designado canciller y el desarrollo de las reuniones de empalme entre ambos equipos. Infobae informó que el tema se mueve en un terreno de declaraciones cruzadas, sin que se conozcan aún acuerdos técnicos sobre el traspaso de la política exterior.
