El presidente Gustavo Petro aseguró que la ceremonia de posesión del sucesor que se proyecta en el Cauca es, en sus palabras, una trampa de violencia para el pueblo. La afirmación fue recogida por NTN24, que titula la declaración con la frase atribuida al mandatario: "Ya sabemos que esperan eso para lanzar el primer destripamiento".
La denuncia apunta directamente a la jornada en la que Abelardo de la Espriella asumiría formalmente la Presidencia de la República en territorio caucano. Petro sostuvo que grupos armados aprovecharían la concentración de autoridades y de civiles para ejecutar acciones violentas, según el extracto publicado por NTN24.
Como medida preventiva, el jefe de Estado ordenó que no se aliste ninguna guarnición militar para la ceremonia hasta el último segundo de su mandato. La instrucción, reportada por el mismo medio, busca, según el Gobierno, evitar que las tropas queden expuestas o sean instrumentalizadas en un eventual atentado durante el evento.
El Cauca es uno de los departamentos con mayor presencia histórica de grupos armados ilegales y disidencias de las antiguas Farc. La región ha sido escenario de enfrentamientos, hostigamientos y ataques contra la fuerza pública y la población civil, lo que convierte cualquier actividad oficial de gran formato en un reto logístico y de seguridad.
La decisión de posesionar al nuevo presidente en una zona distinta a la capital ha generado debate. Sectores políticos han cuestionado los riesgos de seguridad, mientras que otros han señalado que el desplazamiento del acto busca un acercamiento simbólico con las regiones más afectadas por el conflicto armado.
Para los habitantes del Cauca, la alerta del presidente implica la posibilidad de restricciones de movilidad y operativos de seguridad durante la jornada. Las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes que residen en los municipios donde se realizaría la ceremonia suelen ser las más afectadas cuando se suspenden actividades económicas o se decretan toques de queda.
Desde el punto de vista institucional, la orden de no disponer tropas con anticipación deja en manos de la comandancia militar el diseño de un esquema de reacción rápida. Ese modelo reduce la visibilidad de los uniformados antes del evento, pero exige coordinación con la Policía y los organismos de inteligencia para responder a cualquier incursión armada.
La declaración de Petro se suma a una serie de pronunciamientos recientes sobre el riesgo de ataques durante eventos públicos en zonas de conflicto. Organismos como la Defensoría del Pueblo y la Misión de Verificación de la ONU han documentado patrones de hostigamiento en el suroccidente colombiano, lo que da contexto a la advertencia presidencial.
Por ahora, no se conoce un pronunciamiento oficial de Abelardo de la Espriella sobre la alerta ni sobre un posible cambio de sede para su posesión. Tampoco las Fuerzas Militares han detallado públicamente el plan de seguridad que se implementará en las próximas semanas. La atención queda centrada en si habrá modificaciones al lugar o al formato del acto de transmisión de mando.
