El expresidente Gustavo Petro se pronunció sobre la situación económica que denuncian comerciantes de Cúcuta y lanzó una crítica directa a quienes, según él, respaldaron al actual presidente Abelardo de la Espriella. La declaración, recogida por Infobae, reaviva el debate sobre el comercio fronterizo y el rumbo de la política económica en esa zona del país.
Según el extracto, Petro recordó que, apenas inició su mandato, tomó medidas para mejorar la economía de la ciudad. En particular, mencionó la reapertura de la frontera con Venezuela como una de las decisiones de su gobierno para dinamizar el comercio en Norte de Santander, una región históricamente golpeada por el cierre fronterizo y el contrabando.
El mensaje del exmandatario se dirige a un sector específico: los comerciantes cucuteños que, por un lado, manifiestan dificultades financieras y, por otro, habrían expresado su apoyo al gobierno de De la Espriella. Para Petro, esa postura resulta contradictoria frente a los resultados que, a su juicio, dejó su propia administración en materia de apertura económica.
Además de defender su gestión, Petro aseguró que la nueva administración podría generar un retroceso en la región. Con esa afirmación dejó planteada una advertencia sobre los efectos que, según su lectura, traerían las políticas del gobierno actual para una economía local que depende en buena medida del flujo comercial con Venezuela.
Cúcuta es uno de los epicentros del comercio binacional con Venezuela. La reapertura de la frontera, ordenada por Petro al comenzar su periodo, fue una decisión central para los gremios de la ciudad, que llevan años reclamando condiciones estables para el paso de mercancía formal y para combatir el contrabando que afecta a sectores como textiles, calzado, combustibles y productos agrícolas.
La tensión entre el discurso del expresidente y el de los comerciantes que se declaran en quiebra refleja un desacuerdo de fondo sobre los alcances reales de la reapertura. Para el gobierno que culminó, la medida fue un punto de inflexión; para los afectados, las cifras de sus negocios cuentan otra historia que aún no ha sido saldada.
En lo político, el cruce de declaraciones deja a De la Espriella frente a un frente abierto con un sector que le manifestó respaldo pero que, al mismo tiempo, reclama soluciones urgentes. La forma en que la nueva administración responda a las demandas de los comerciantes será observada de cerca por la opinión pública en Norte de Santander.
Por ahora, el episodio deja dos mensajes sobre la mesa. El primero, de Petro, reivindica la apertura fronteriza como un legado y advierte sobre un posible retroceso. El segundo, de los comerciantes, insiste en una crisis que, según dicen, no se ha resuelto. Queda pendiente conocer la posición oficial del gobierno de De la Espriella frente a las quejas planteadas.
El hecho, reportado por Infobae, ocurre en un contexto de alta sensibilidad en la frontera colombo-venezolana, donde las decisiones sobre movilidad, aranceles y seguridad tienen impacto directo en el bolsillo de miles de familias que viven del comercio.
