El presidente Gustavo Petro ordenó que las instalaciones de las Fuerzas Militares no sean empleadas en la ceremonia de posesión de Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia. La información fue publicada por el medio Pulzo, que detalla la directriz y el tono del mensaje presidencial dirigido a la tropa.
De acuerdo con la fuente, la orden fue comunicada de manera directa a las Fuerzas Militares, lo que convierte a los cuarteles y bases en un punto de disputa logística para el evento de transmisión de mando. La posesión presidencial es un acto protocolario que requiere un escenario con capacidad para albergar a invitados nacionales y extranjeros, por lo que la restricción obliga a buscar una sede alternativa.
En Colombia, las ceremonias de posesión se han realizado tradicionalmente en la Plaza de Bolívar de Bogotá, aunque en ocasiones se han usado escenarios como el Palacio de Justicia o instalaciones castrenses. El cambio de sede, cuando ocurre, responde a decisiones de seguridad o de logística, y suele coordinarse entre la Casa Militar, la Presidencia y las fuerzas armadas.
La decisión se da en un contexto de transición entre dos mandatos con proyectos políticos distintos. Abelardo de la Espriella resultó electo para el periodo siguiente, y su equipo de empalme trabaja en los preparativos del evento. La orden de Petro agrega un elemento de fricción al proceso, pues limita el uso de uno de los recintos más comunes para actos oficiales.
Para la ciudadanía, la disputa tiene implicaciones prácticas. El lugar de la posesión define el dispositivo de seguridad, los cortes de tráfico en el centro de Bogotá y el acceso del público. Si la ceremonia no puede realizarse en una instalación militar, los organizadores deberán confirmar un escenario alterno en los próximos días, según los plazos que establece la ley para la transmisión de mando.
La fuente también recoge que el mensaje de Petro fue calificado como 'duro' por su tono hacia las Fuerzas Militares. Este tipo de directrices se enmarcan en la relación entre el comandante supremo de las fuerzas y la tropa, una línea de mando que el propio presidente ha utilizado en otras ocasiones para impartir instrucciones directas.
El episodio reaviva el debate sobre los límites del mando presidencial sobre escenarios castrenses durante una transición. Sectores políticos han señalado en el pasado que las Fuerzas Militares deben mantener neutralidad frente a los cambios de gobierno, mientras que otros consideran que las decisiones logísticas corresponden a la Casa Militar saliente hasta el último día del mandato.
Pulzo no detalla, según el extracto disponible, si el equipo de De la Espriella respondió públicamente a la orden. Tampoco precisa qué instalaciones específicas estaban contempladas ni cuál sería la sede alternativa. Estos puntos quedan pendientes en la cobertura y podrían definirse en los días siguientes, según avancen los acuerdos de empalme.
Por ahora, la orden presidencial deja en manos del comité organizador de la posesión la búsqueda de un nuevo escenario y mantiene la atención sobre el proceso de transición. La fecha de la ceremonia está fijada por la Constitución para el 7 de agosto, por lo que cualquier ajuste de sede debe concretarse dentro de ese calendario.
