El presidente Gustavo Petro anunció públicamente que no asistirá a la ceremonia de posesión de Abelardo de la Espriella, ganador de la segunda vuelta presidencial. Según el extracto de El Heraldo, el jefe de Estado calificó el resultado como un fraude y sostuvo que no puede aceptar a un presidente surgido de esa votación.
Petro insistió en que los 848.000 votos que dieron la diferencia al ganador en la segunda vuelta no son legítimos, aunque no presentó en el extracto pruebas específicas que respalden esa afirmación. Con ese argumento, declaró su negativa a participar en el acto formal de transmisión de mando.
La decisión rompe una tradición republicana que se ha mantenido en Colombia desde el regreso a la democracia en 1958. En cada cambio de gobierno, el presidente saliente ha acompañado al entrante en la ceremonia de posesión ante el Congreso, como gesto de respeto institucional y de continuidad del Estado.
En el contexto político colombiano, la segunda vuelta reúne a los dos candidatos más votados de la primera vuelta y define al ganador con el apoyo de las demás fuerzas políticas. Los resultados son emitidos por las comisiones escrutadoras y consolidados por la Registraduría Nacional del Estado Civil, organismo encargado de oficializar las votaciones.
La sola ausencia del presidente saliente en la posesión del entrante tiene repercusiones simbólicas para la ciudadanía. El acto de transmisión del mando está contemplado en la Constitución como el momento en que el país reconoce de manera pública al nuevo jefe de Estado y le otorga legitimidad para ejercer el cargo por el período constitucional siguiente.
La reacción de Petro se suma a un escenario de fuerte polarización política en Colombia, donde las campañas de 2025 estuvieron marcadas por el debate sobre transparencia electoral y reformas sociales. Sectores del oficialismo han cuestionado los resultados, mientras que los equipos del presidente electo han defendido la limpieza del proceso.
Hasta el momento, el extracto no menciona pronunciamientos oficiales de la Registraduría ni de los organismos de control frente a las denuncias de Petro. Tampoco se registran, según la fuente, declaraciones del equipo de Abelardo de la Espriella en respuesta directa a la inasistencia anunciada.
La jornada de posesión se mantiene programada en el calendario oficial. Corresponderá al Congreso de la República presidir la ceremonia y tomar el juramento al nuevo presidente, de acuerdo con el protocolo constitucional establecido para estos casos.
Queda pendiente cómo se desarrollarán las horas previas y posteriores a la transmisión de mando, y si en algún momento el presidente saliente modificará su decisión de no asistir. La atención ciudadana se concentra ahora en la organización del protocolo y en las reacciones de las distintas fuerzas políticas.
