El presidente electo Abelardo de la Espriella puso en marcha este miércoles, desde Cúcuta, un esquema de empalme con los alcaldes del país que se desarrolla de manera paralela al proceso formal con la administración de Gustavo Petro, según reportó El Colombiano. La iniciativa nace en un contexto de ruptura entre los equipos de transición, luego de que las conversaciones directas con el gobierno saliente no avanzaran.
La estrategia consiste en abrir canales directos con los mandatarios locales, empezando por la frontera con Venezuela. Cúcuta fue elegida como sede inaugural por su peso económico, su condición fronteriza y los retos que arrastra en movilidad, comercio y seguridad. La idea es escuchar de primera mano las necesidades de cada región y construir una agenda de arranque para los primeros meses del nuevo gobierno.
Según la información publicada por El Colombiano, el empalme paralelo funcionará a través de mesas temáticas con presencia de delegados del equipo de transición y alcaldes invitados. No se trata de un encuentro con todo el país, sino de una gira selectiva por ciudades clave, en la que cada jornada recoge insumos para los ministerios y para la futura formulación del plan de desarrollo.
El movimiento se interpreta como una señal política hacia las regiones, que han reclamado mayor cercanía con el Ejecutivo. En el último año, varios gobernadores y alcaldes han expresado frustración por la dificultad de coordinar obras y proyectos con el gobierno nacional. Escucharlos antes de la posesión responde a esa presión y, a la vez, marca distancia del proceso oficial con Petro, que sigue sin acuerdos públicos.
Para los alcaldes asistentes, la cita representa una oportunidad concreta de llevar proyectos puntuales, especialmente en infraestructura vial, seguridad y servicios públicos. Las mesas permiten exponer necesidades sin la mediación de los ministerios, lo que reduce los tiempos de respuesta y deja un registro de compromisos que el nuevo gobierno deberá atender una vez asuma el mando.
El contraste con el empalme formal con Petro es notorio. Mientras ese proceso permanece estancado y sin comunicación oficial sobre su avance, el equipo de De la Espriella ya coordina cronogramas, logística y temas de discusión con los territorios. Esa asimetría puede convertirse en una ventaja operativa para la transición, pero también en un foco de tensión con la administración saliente.
En lo inmediato, la jornada en Cúcuta dejará una hoja de ruta con compromisos verificables para las primeras semanas de gobierno. Se espera que en las próximas semanas se replique el formato en otras ciudades, aunque el equipo de transición no ha detallado el calendario completo ni los criterios de selección de las siguientes sedes.
El 7 de agosto, fecha prevista para la posesión presidencial, marcará el cierre de esta etapa de empalmes paralelos. A partir de ese momento, la nueva administración deberá integrar las propuestas recogidas con las alcaldías a un plan de gobierno ejecutable, en medio de un Congreso con mayorías fragmentadas y un país que espera señales de gobernabilidad.
