El presidente Gustavo Petro afirmó que, hasta el día del traspaso de mando, él seguirá siendo el comandante supremo de las fuerzas militares de Colombia. En esa línea, ordenó que ningún establecimiento militar del país sea usado para la ceremonia de posesión del presidente electo Abelardo de la Espriella. La decisión fue dada a conocer por el propio mandatario, según recoge el medio La Tercera.
Según la instrucción, la ceremonia debe realizarse en una sesión del Congreso, bajo las leyes de la República y la Constitución. Petro fue enfático en que el acto de transmisión del poder ejecutivo no puede llevarse a cabo en recintos castrenses, un punto que ha generado debate en las últimas semanas sobre el protocolo a seguir.
La orden se conoce en un contexto de tensiones entre el gobierno saliente y el equipo del presidente electo por diferencias sobre el alcance de la transición. Una de las discusiones centrales ha sido el lugar donde se celebrará la juramentación de De la Espriella, prevista para el 7 de agosto de 2026 en Bogotá, ante el Congreso en pleno.
La Constitución Política de Colombia establece en su artículo 198 que el presidente de la República, al posesionarse, prestará juramento ante el Congreso y será considerado como jefe de la Fuerza Pública para todos los efectos legales. La norma no fija un lugar específico distinto al recinto donde sesione la corporación legislativa, por lo que la decisión sobre el escenario corresponde a las instancias competentes del protocolo.
En la práctica, las posesiones presidenciales en Colombia suelen celebrarse en la Plaza de Bolívar, frente al Capitolio Nacional, sede del Congreso. El uso eventual de instalaciones militares para actos protocolarios no es habitual y, cuando ocurre, depende de acuerdos logísticos entre la Casa Militar, el Ministerio de Defensa y la organización del evento.
La decisión de Petro deja en manos del equipo entrante y del Congreso la organización de una ceremonia al aire libre o en un escenario distinto. De la Espriella, por su parte, deberá asumir el mando presidencial en un acto público que, según la instrucción, no podrá contar con instalaciones de las Fuerzas Armadas como sede principal.
Desde el punto de vista ciudadano, el anuncio no altera el calendario ni los derechos de la población. Sí añade un elemento de atención mediática al proceso de transición, que en los últimos días ha estado marcado por declaraciones cruzadas entre ambos equipos sobre el manejo del orden público, la seguridad y el protocolo.
Queda por verse si la orden presidencial será acatada sin cuestionamientos por el equipo de transición de De la Espriella, y si el Congreso definirá un esquema de seguridad alternativo para el 7 de agosto. La fuente consultada, La Tercera, recoge la declaración del mandatario saliente y deja abierta la evolución del proceso en las próximas semanas.
