El presidente Gustavo Petro emitió una directiva mediante la cual prohíbe el uso de bases militares del país para la ceremonia de juramentación del presidente electo Abelardo de la Espriella. La decisión fue anunciada en medio del cierre de su gobierno y a pocos meses del cambio de mando presidencial programado para agosto de 2026.
Petro argumentó que la transmisión del mando se rige por las leyes de la República y la Constitución. Esas normas, recordó, disponen que el presidente de Colombia se posesiona ante el Congreso de la República, reunido en sesión plena. Según su lectura, cualquier escenario distinto al Capitolio Nacional sería contrario al ordenamiento jurídico vigente.
La orden implica que tanto el Ministerio de Defensa como los comandantes de las Fuerzas Militares deben abstenerse de disponer instalaciones castrenses para la juramentación. También restringe el uso de logística militar, como tropas en formación, aeronaves o vehículos oficiales, para fines protocolarios ajenos a la posesión constitucional.
En el plano institucional, la ceremonia de posesión es un acto solemne en el que el nuevo presidente presta juramento y asume constitucionalmente el cargo. Desde 1886, con reformas posteriores, el procedimiento ha sido el mismo: el titular saliente hace entrega del mandato, el Congreso valida la elección y el elegido se posesiona ante la corporación legislativa.
La decisión de Petro añade un nuevo elemento de tensión política en la recta final de su mandato. Su sucesor, Abelardo de la Espriella, ganó las elecciones en una segunda vuelta frente al candidato del oficialismo y ha basado parte de su discurso en una mayor cercanía con las Fuerzas Militares, a las que considera aliadas estratégicas en la lucha contra el crimen organizado.
Para los ciudadanos, la controversia no altera el calendario electoral ni la fecha de la posesión. Sí puede modificar la logística del evento, que en las últimas décadas se ha realizado en la Plaza de Bolívar, frente al Capitolio, con invitados nacionales y extranjeros, observadores internacionales y cuerpo diplomático acreditado en Colombia.
La fuente consultada, teleSUR, reportó la declaración de Petro en la que insistió en que la separación entre el poder civil y el poder militar es un principio republicano. El medio agregó que el presidente saliente cuestionó el uso político de los cuarteles y advirtió que esa práctica no debe repetirse en la transmisión de mando.
El episodio deja abierta la pregunta sobre dónde se celebrará la posesión y cómo se garantizarán la seguridad y la logística sin apoyo militar directo. También queda pendiente la respuesta oficial del equipo de Abelardo de la Espriella y del Congreso, encargado de organizar la sesión solemne en la que el nuevo presidente prestará juramento.
