El presidente saliente Gustavo Petro emitió una orden directa a las guagniciones militares del país: no alistar ni una sola silla para la ceremonia de posesión de Abelardo de la Espriella, ganador de las elecciones presidenciales. La instrucción fue categórica, según reporta el portal Infobae, y se acompañó de la frase: no doy permiso.
El contexto de la orden es la discusión sobre el lugar donde se realizará la transmisión de mando. Ha circulado la propuesta de que la posesión tenga lugar en el departamento del Cauca, una de las regiones más afectadas por la violencia y la presencia de grupos armados ilegales en Colombia. Petro rechazó esa posibilidad y la calificó como una afrenta contra la democracia.
En Colombia, la transmisión de mando presidencial es una ceremonia solemne que se realiza tradicionalmente en la Plaza de Bolívar de Bogotá, ante el Congreso de la República. Cualquier variación del lugar requiere decisiones logísticas, de seguridad y protocolares que involucran a la Fuerza Pública, al Ministerio del Interior y a la Casa Militar.
La orden de no alistar sillas implica que el componente militar de la logística de la ceremonia queda en suspenso mientras no haya una instrucción diferente. Las guarniciones son las unidades territoriales donde se organizan tropas y se ejecutan operaciones, y habitualmente colaboran en eventos de Estado con apoyo de ceremonial y seguridad.
La declaración del presidente saliente introduce un componente de tensión institucional en una etapa en la que el país espera el cambio de gobierno. La transición entre administraciones es un momento clave de la democracia, y el protocolo establece una cooperación fluida entre el equipo saliente y el entrante para garantizar la continuidad del Estado.
Para la ciudadanía, lo que está en juego es la certidumbre sobre cómo y cuándo se realizará la posesión del nuevo presidente. La fecha y el lugar de la ceremonia son datos que millones de colombianos esperan conocer con anticipación, y cualquier retraso en la logística puede afectar la cobertura mediática, la presencia de invitados internacionales y la participación ciudadana.
Hasta el momento de la publicación de la nota, el equipo de transición del presidente electo no había respondido públicamente a la orden de Petro. Queda por ver si la instrucción se mantiene en los días previos a la posesión, si se modifica, o si las guarniciones reciben una orden distinta de otra autoridad competente.
La situación deja abiertas varias preguntas: quién tiene la última palabra sobre el lugar de la posesión, qué papel juegan las Fuerzas Militares en la ceremonia y qué mecanismos institucionales existen para resolver un desacuerdo de esta naturaleza entre el gobierno saliente y el entrante.
El episodio se suma a una serie de intercambios recientes entre el presidente Gustavo Petro y sectores cercanos al gobierno electo, en un clima político marcado por la diferencia de visiones sobre el rumbo del país. El desenlace de esta disputa protocolar tendrá lugar en los días previos a la fecha prevista para la transmisión de mando.
