El presidente Gustavo Petro emitió una orden que prohíbe la utilización de bases militares para los actos de posesión del presidente electo Abelardo de la Espriella, según reportó El Colombiano. La medida se conoce a menos de un mes del cambio de Gobierno y abre un nuevo episodio de tensión entre el saliente y el equipo del presidente electo. Las dos campañas se habían acercado en las últimas semanas, pero esta decisión alteró de nuevo la transición.
La instrucción fue interpretada como un gesto político directo hacia la oposición que lidera Abelardo de la Espriella, quien llegó a la Presidencia tras imponerse en la segunda vuelta. La prohibición limita los escenarios disponibles para la ceremonia de posesión, que tradicionalmente se realiza en la Plaza de Bolívar de Bogotá, pero que en los últimos gobiernos incluyó actos en instalaciones castrenses.
Las bases militares en Colombia son administradas por el Comando General de las Fuerzas Militares, dependencia del Ministerio de Defensa. El presidente de la República, como comandante supremo de las Fuerzas Armadas, tiene la facultad de autorizar o restringir el uso de esas instalaciones para eventos civiles o de protocolo. La decisión unilateral de Petro, según la fuente, tomó por sorpresa al equipo de transición del presidente electo.
El equipo de Abelardo de la Espriella venía trabajando en la logística de la posesión, que suele incluir una misa, la ceremonia formal en el Capitolio Nacional y distintos eventos protocolarios. La restricción sobre las bases militares reduce el margen de maniobra para organizar actos paralelos o ceremoniales con presencia de tropas. Aún no se conoce una comunicación oficial del Ministerio de Defensa sobre los alcances prácticos de la orden.
La tensión entre Petro y el entorno de De la Espriella no es nueva. Desde la segunda vuelta se registran cruces de declaraciones sobre el empalme, la entrega de información de inteligencia y la transición en ministerios clave. La orden sobre las bases militares añade un nuevo capítulo a esa disputa, en un momento en que el país espera señales de institucionalidad y continuidad del Estado.
La decisión tiene impacto en la percepción ciudadana sobre el proceso de transición. Para amplios sectores políticos, la cooperación entre gobierno saliente y entrante es clave para garantizar la estabilidad institucional y la transferencia ordenada de funciones en seguridad, defensa y relaciones exteriores. La restricción sobre el uso de instalaciones militares alimenta el debate sobre los límites del presidente en funciones durante el periodo de empalme.
En el plano militar, las Fuerzas Armadas mantienen sus operaciones regulares en todo el territorio nacional. El uso de bases para eventos protocolarios se coordina con el Comando General y suele requerir una solicitud formal al Ministerio de Defensa. Sin esa autorización, el equipo del presidente electo deberá ajustar su logística y concentrarse en escenarios civiles.
La posesión presidencial está prevista por la Constitución para el 7 de agosto, fecha en la que Abelardo de la Espriella asumirá como jefe de Estado. Hasta entonces, quedan pendientes las definiciones sobre el lugar exacto de la ceremonia, los invitados especiales y los actos complementarios. Por ahora, la prohibición emitida por Petro condiciona la planificación y deja abierta la posibilidad de nuevas reacciones del equipo entrante.
Según El Colombiano, el entorno del presidente electo evalúa los pasos a seguir. No se descarta un pronunciamiento público de Abelardo de la Espriella ni una solicitud formal de reconsideración al Gobierno saliente. La expectativa es que el episodio no afecte la jornada central del 7 de agosto, que es el símbolo de la continuidad democrática del país.
