El ex presidente Gustavo Petro salió en defensa del gobernador de Nariño después de un cruce de declaraciones con el presidente Abelardo de la Espriella sobre los diálogos de paz en ese departamento. La discusión, recogida por Noticias RCN, volvió a poner sobre la mesa el papel de los mandatarios locales en los procesos de negociación con grupos armados.
Según la fuente, Petro respaldó la gestión del gobernador y dirigió un mensaje directo al jefe de Estado. El ex presidente, quien durante su gobierno abrió acercamientos con distintos grupos ilegales, ha defendido en distintas ocasiones que las regiones afectadas por el conflicto deben tener voz en cualquier mesa de conversación.
Nariño es uno de los departamentos más golpeados por la violencia y la presencia de organizaciones criminales. Su condición fronteriza con Ecuador y la disputa por economías ilegales han hecho del territorio un punto sensible de la política de seguridad. En ese contexto, la postura del gobernador frente a los diálogos suele ser observada con atención por el gobierno nacional.
El choque entre Petro y De la Espriella se inscribe en una vieja discusión sobre quién lidera los contactos con los grupos armados. Mientras algunos sectores piden que las conversaciones se concentren en el Ejecutivo, otros argumentan que los mandatarios regionales conocen de primera mano las dinámicas locales y deben participar de forma activa.
Para la ciudadanía, la disputa tiene implicaciones concretas. La forma en que se conduzcan los diálogos puede traducirse en más seguridad o en un repunte de hechos violentos, según lo que cada actor privilegie en la mesa. Organizaciones sociales y víctimas del conflicto suelen pedir coherencia entre el discurso nacional y las decisiones territoriales.
La reacción de Petro, como ex presidente y figura con influencia en sectores de izquierda, agrega una capa política al debate. Aunque ya no ocupa ningún cargo público, sus pronunciamientos siguen marcando agenda y suelen ser respondidos por el gobierno en ejercicio.
Por ahora, el presidente De la Espriella no ha detallado una respuesta formal al mensaje de Petro, según el extracto disponible. Queda por ver si el Ejecutivo abrirá un canal directo con el gobernador de Nariño o si el pulso se mantendrá en el terreno público.
El episodio deja varias preguntas abiertas: si habrá una coordinación entre la Casa de Nariño y la Gobernación, si los diálogos de paz en curso sufrirán ajustes y bajo qué reglas seguirán operando las mesas regionales. La próxima señal la dará, probablemente, el propio presidente en los próximos días.
