El presidente Gustavo Petro salió al frente de las críticas expresadas por Abelardo de la Espriella frente al traslado de 4 billones de pesos a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Ungrd. Según el extracto de Infobae, el Mandatario sostuvo que su contradictor pretende “dejar morir a los colombianos” con esas observaciones.
La respuesta se produjo luego de que De la Espriella cuestionara la decisión de reasignar esos recursos. En su réplica, Petro defendió la operación y argumentó que las decisiones en materia de gestión del riesgo deben tomarse de manera inmediata, sin esperar a que la emergencia se materialice, publicó Infobae.
El Jefe de Estado vinculó la reasignación con la necesidad de prepararse para el fenómeno de El Niño. Aseguró que la prioridad del Gobierno es mitigar los impactos de una eventual sequía prevista para finales de 2026 e inicios de 2027, según el mismo reporte.
La Ungrd es la entidad encargada de coordinar la respuesta del Estado frente a emergencias como inundaciones, deslizamientos, sequías e incendios forestales. Por su naturaleza, depende de transferencias presupuestales oportunas para atender a las comunidades afectadas en distintas regiones del país.
El debate se enmarca en un contexto de tensión entre el actual Gobierno y el candidato presidencial que aparece como contendor en el actual ciclo electoral. En las últimas semanas, Abelardo de la Espriella ha centrado parte de su discurso en la fiscalización del manejo de recursos públicos por parte de la administración Petro.
El cruce de declaraciones pone sobre la mesa un punto sensible: la oportunidad con la que se mueven partidas del Presupuesto General de la Nación. Mientras el Gobierno defiende la prevención, los críticos señalan que esos movimientos afectan otras inversiones programadas en sectores como infraestructura, vivienda o desarrollo regional.
Para la ciudadanía, la discusión tiene efectos prácticos. De una parte, están los habitantes de zonas vulnerables a sequías e incendios, que dependen de la capacidad de respuesta del Estado. De otra, los municipios y departamentos que esperan la ejecución de proyectos incluidos en el presupuesto vigente y que observan resignaciones de último momento.
En materia institucional, la controversia revive el debate sobre la autonomía y la transparencia con la que opera la Ungrd, una entidad que en administraciones anteriores estuvo en el centro de escándalos por manejos presupuestales. La sociedad espera claridad sobre el destino final de cada peso reasignado y sobre los criterios técnicos que sustentan la decisión.
Queda por verse si el Gobierno publica un reporte detallado con los rubros específicos financiados con esos 4 billones y si la Ungrd presenta un plan operativo de preparación frente al fenómeno de El Niño. También se espera la evolución del cruce político, en un año en el que las elecciones definen el rumbo del país.
La pugna verbal entre el Presidente y De la Espriella se inscribe, en suma, en un choque más amplio entre dos visiones sobre el manejo del riesgo y el uso de los recursos públicos. El observatorio ciudadano seguirá de cerca los anuncios oficiales y las cifras que acompañen la ejecución de la partida cuestionada.
